La defensa de los animales da sentido a mi vida laboral

LA JORNADA

La pantalla está negra. Moby prefiere hacer entrevistas fuera de cámara, pero creo que podemos decir con certeza que no tiene cabello, usa gafas cuadradas y en su brazo derecho lleva tatuada las palabras ANIMAL y DERECHOS.

De 58 años, ha sido una estrella de la música durante décadas (su álbum Play, de 1999, fue un éxito multiplatino en todo el mundo). Pero, como dice ahora, está enfocado en la lucha para poner fin al sufrimiento animal y revertir el cambio climático. Sencillamente dejé de ver la música como un trabajo. El activismo parece el único buen uso de mi vida laboral cotidiana; luego, por la noche, trabajo en música y ése es el refugio donde simplemente puedo respirar y disfrutar el tiempo que paso siendo creativo.

Su proyecto colaborativo Always Centred at Night (Siempre centrado en la noche), que salió esta semana, es uno de los frutos de ese espacio creativo. Dio lugar a un álbum en el que Moby proporciona el telón de fondo musical para canciones interpretadas por Lady Blackbird así como el poeta británico Benjamin Zephanianh, quien murió en diciembre pasado. Nunca lo había escuchado hacer poesía hablada, dice Moby. Ambos se conocían como activistas veganos; sin embargo, su colaboración de drum’ n’bass ¿Dónde está tu orgullo? es una revelación.

También hay una versión de We’re Going Wrong, de Cream. La mayoría de los otros cantantes destacados son artistas de color.

Nos preguntamos si Moby, quien usó voces negras que sampleó en Play –como la cantante folk Vera Hall, de los años 30, en Natural Blues–, fue consciente al elegir a sus colaboradores. “Es un campo minado semiótico, cultural, creativo y lleno de matices –afirma–. Todo lo que hago es tropezar y tratar de guiarme por el deseo de hacer la música que amo. Y, como sabemos, en esta parte del siglo XXI no se puede hacer nada sin ofender a alguien, y sé que algunas personas quedan paralizadas por eso, hasta el punto de que, o sólo crean el trabajo más anodino o no hacen nada”.

Su criterio para trabajar con alguien, dice, es simplemente la calidad emocional de su voz.

Está en Los Ángeles. Moby solía vivir en un castillo de Hollywood de 12 habitaciones llamado Wolf’s Lair, pero lo redujo hace una década en la que describió como su existencia Gatsby/Ciudadano Kane después de darse cuenta de que pasaba casi todo su tiempo en un puñado de habitaciones pequeñas.

Vive solo. “La última relación que tuve fue hace unos 10 años, y cuando terminó (y puedes descartar que yo sea un angelino egocéntrico, delirante y narcisista) había una vocecita que decía: ‘Claro, lo tuyo en la vida no es tener una relación normal’”. Ha tenido bastantes a lo largo de los años, como en la primera década de 2000, con Lizzy Grant, quien se convertiría en la estrella del pop Lana Del Rey.

–Seguramente, Moby extraña el sexo o incluso la intimidad, se le comenta.

–No, lo único raro es que no lo extraño –responde–. Es evidente que vivimos en una época donde todo el mundo está obsesionado con todos los aspectos de las relaciones y la intimidad, y es muy inusual que te alejes no por razones virtuosas. No soy parte de una orden monástica. Es más bien un empirismo racional que dice ‘Está bien, supongo que ya no es parte de mi vida’.

Moby nació como Richard Hall en Harlem, Nueva York. Su madre le dijo que había sido concebido al son de A Love Supreme, de John Coltrane. Cuando tenía dos años, su padre se emborrachó después de una pelea matrimonial y condujo su automóvil a 200 kilómetros por hora; chocó contra la base de un puente de Nueva Jersey y murió. “A mis amigos que perdieron hermanos o padres cuando eran adolescentes los devastó y todavía les afecta –señala Moby–, pero no recuerdo haber tenido ninguna emoción por eso”.

Sin embargo, cuando alcanzó la edad que tenía su padre al morir, la imagen infantil de sus padres como entidades adultas dio paso a una nueva comprensión. Falleció cuando tenía 26 años. Y cuando cumplí 27, me di cuenta de que no era un gran semidiós. Era un niño asustado, acepta. En ese momento era sólo un niño problemático, asustado y adicto a la bebida.

Pequeño, su madre lo llevó de regreso a Connecticut, donde ella había crecido; luego a San Francisco y después nuevamente a Connecticut, y se instalaron en la pequeña ciudad de Darien, donde vivía su abuelo que trabajaba en Wall Street, aunque su madre luchaba para llegar a fin de mes. Más tarde regresaría a Nueva York para vivir en un almacén abandonado mientras tocaba en bandas de punk y conseguía trabajo de diyéi en la escena de clubes subterráneos, a menudo tocando hip-hop.

Cuando comenzó a lanzar su propia música, tuvo gran éxito en Reino Unido con Go (en 1991), que incluía una muestra del tema musical de la serie de televisión Twin Peaks.

Sus espectáculos lo ayudaron a crecer. En 1993, Melody Maker lo llamó “un showman/chamán consumado” en el escenario, así como adicto a la adrenalina hiperventilada. La música de Moby es muy difícil de categorizar, pues oscila entre géneros, desde el ambient hasta el punk y el tecno, pero su núcleo melódico la hace accesible a todos.

Sin embargo, detrás del éxito había una historia alternativa discordante. En 1995 le dijo a un periodista que sentía tanto dolor y angustia por una ruptura, que había estado emborrachándose y salió a buscar consuelo en el sexo sin compromiso. En 2008, cuando estaba lanzando el álbum Last Night, su abuso de sustancias lo había llevado a un lugar oscuro. Tenía tendencias suicidas y buscaba un bar donde pudiera beber hasta morir, escribió en el libro Then It Fell Apart. Hoy puede verlo claramente: estaba tocando fondo como alcohólico y como drogadicto. Y fue muy problemático.

El libro ahorra algunos detalles sangrientos, pero escribió sobre su breve relación con la actriz Natalie Portman, a lo que ésta respondió con entusiasmo que su recuerdo era el de un “hombre mucho mayor que se mostraba espeluznante conmigo cuando acababa de graduarme de la secundaria… Dijo que tenía 20 años. Definitivamente no tenía esa edad. Yo era una adolescente. Acababa de cumplir 18”.

Al principio, Moby intentó respaldar la afirmación antes de disculparse públicamente por no haber hablado primero con Portman. Fue muy tarde; las redes sociales se volvieron contra él. Aprendí una lección muy fría.

El éxito también lo puso inevitablemente en contacto con otras personas famosas, incluidos íconos, como su vecino de Manhattan, David Bowie, o su amigo Lou Reed.

No confío plenamente en mi perspectiva, porque como hombre de 58 años es demasiado fácil para mí glorificar el pasado, asegura; sin embargo, lo que sí dirá es que un adolescente que escucha música ahora probablemente esté haciendo otras 11 cosas al mismo tiempo. Están en Snapchat y TikTok y jugando a World of Warcraft.

Mafia vegana

–¿Está en contacto con otras celebridades defensoras de los derechos de los animales, como Ricky Gervais y Joaquin Phoenix?

–La mafia vegana… En su mayor parte, todos nos conocemos, especialmente porque yo tenía un restaurante en Los Ángeles llamado Little Pine, y en algún momento, todos los miembros de la mafia vegana comieron allí, desde Morrissey hasta Leo DiCaprio, Kate y Rooney Mara.

Es su propia pasión por los derechos de los animales lo que ha tentado a Moby a volver a la gira. Este otoño, para celebrar el 25 aniversario de Play, tocará en Reino Unido y el resto de Europa. Fue sólo al aceptar donar todas las ganancias a las causas en las que Moby cree que su mánager lo convenció de hacerlo, pero promete una colección de grandes éxitos.