Jhonatan González NOTICIAS

El aumento en el precio del diésel continúa impactando la operación del transporte de carga en Chiapas, donde más de 3 mil unidades circulan sin apoyos directos, mientras el sector advierte que la modernización vehicular podría volverse inviable sin condiciones económicas favorables.

Sergio Antonio Rayo Cruz, vicepresidente de la Conatram en Chiapas y de la zona sureste, señaló que los costos actuales del combustible afectan de forma directa la actividad diaria de los transportistas, quienes dependen de este insumo para trabajar.

Explicó que, ante la falta de subsidios o apoyos, los gastos operativos se mantienen elevados sin importar el volumen de trabajo. “Si usted va a cargar mil litros de diésel o carga 10 litros… es el mismo precio, y si pasa una caseta una vez o 20 veces, es el mismo costo”, indicó.

En la entidad, se estima que operan más de 3 mil 300 unidades de transporte de carga, de las cuales alrededor de 2 mil 200 están afiliadas a la Conatram. Este parque vehicular enfrenta una presión constante por el alza en combustibles, lo que repercute en toda la cadena de consumo.

El representante del sector detalló que estos incrementos terminan trasladándose al usuario final. “Nosotros trasladamos esos aumentos a la persona que nos contrata… y él se lo refleja al consumidor final”, señaló.

Ante este panorama, los transportistas plantean la necesidad de establecer un precio más accesible del diésel, proponiendo que se ubique en 21 pesos por litro. Para ello, solicitan que el costo disminuya de forma gradual, con reducciones de un peso mensual hasta alcanzar ese nivel.

En paralelo, la propuesta de modernización del parque vehicular ha sido considerada positiva por el sector, aunque advierten que debe ir acompañada de esquemas que permitan su viabilidad. La adquisición de un tractocamión nuevo representa una inversión de entre 3 y 3.2 millones de pesos, lo que implica un compromiso financiero considerable.

Rayo Cruz explicó que, como parte de este proceso, buscan que las unidades antiguas puedan ser utilizadas como enganche mediante esquemas de “chatarización”, equivalentes al 16 por ciento del IVA.

También subrayó que la renovación no puede implementarse sin atender el contexto actual del sector. “La modernización es muy buena… pero tiene que ir acompañada de un precio justo en el combustible”, afirmó.

Indicó que contar con unidades nuevas permitiría mejorar la seguridad y eficiencia en el servicio. “Un vehículo nuevo trae beneficios… más seguridad en carreteras y mejores condiciones de trabajo”, agregó.

En Chiapas, donde una parte importante del parque vehicular presenta antigüedad, el sector transportista insiste en que cualquier estrategia de modernización debe contemplar tanto el costo del combustible como las condiciones reales de operación, para evitar que las nuevas inversiones se conviertan en una carga financiera difícil de sostener.

PIE DE FOTO:

El representante del sector detalló que estos incrementos terminan trasladándose al usuario final.

FOTO: Jhonatan González