Un universo de colores, texturas y formas

STAFF NOTICIAS

Con una personalidad compleja y una obra que invita al espectador a sumergirse en un universo de colores, texturas y formas, la exposición Lilia Carrillo. Todo es sugerente continúa su periodo de exhibición en el Museo del Palacio de Bellas Artes, recinto del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL). La muestra ofrece una revisión amplia y sensible de la trayectoria de una de las figuras clave de la abstracción en México, cuya producción artística se caracterizó por la constante experimentación y el cruce entre disciplinas.

En el marco de la primera Noche de Museos de 2026, el público podrá participar en visitas guiadas a las 19 y 20 horas, en las que se explorará no sólo la potencia de su obra pictórica, sino también su trabajo como diseñadora, ilustradora y muralista. Esta retrospectiva, integrada por más de cien piezas, revela el tránsito de Carrillo desde sus primeras obras figurativas hasta las exploraciones abstractas que marcaron sus últimos años, consolidando su lugar como una de las pioneras de la pintura abstracta en el país.

La exposición se estructura en cuatro núcleos temáticos. El primero, Del realismo a la abstracción, reúne obras tempranas como Retrato Martha Ashida (1955) y la tinta Mi regazo como el de las mujeres estériles (s/f), realizada como homenaje a su maestro Manuel Rodríguez Lozano. En este apartado se muestran también las primeras búsquedas formales que anticipan su giro hacia la abstracción. Piezas como Gatos (1955) dialogan con el simultaneísmo europeo, mientras que Retrato con león (s/f) se vincula con el surrealismo que florecía en México, encabezado por figuras como Remedios Varo y Leonora Carrington. Destaca además la firma Felisa Gross, alter ego que Carrillo adoptó para comercializar su obra.

Tras su estancia de dos años en París, la artista regresó a México y en 1956 realizó Mundo espía mientras alguien a mí voraz observa, considerada una obra clave en su tránsito hacia la abstracción. En ella, Carrillo construye un paisaje de tonalidades rojas intensas, cargado de tensión y energía.

El segundo núcleo, Pintora abstracta y artista multidisciplinaria, aborda sus exploraciones a partir de 1957, cuando profundiza en la experimentación técnica y formal. Obras como Tormenta de fuego (1958) y Laguna (1957) revelan su interés por el gesto, el movimiento y la materia pictórica. Esta sección incluye también su trabajo como diseñadora de vestuario para La sonata de los espectros, de August Strindberg, adaptada y dirigida por Alejandro Jodorowsky en 1960, así como sus investigaciones en torno al textil, influenciadas por patrones y colores de tejidos prehispánicos.

El núcleo Nuevas imágenes del ser humano y su mundo muestra cómo, a mediados de la década de 1960, Carrillo retomó elementos figurativos con el objetivo de “humanizar la abstracción”. Temas como la violencia y la ecología aparecen en obras como Niño en rosa (1964) y en ilustraciones de finales de esa década. En este apartado destaca el mural La ciudad desbordada, contaminación del aire (1969), realizado para la Exposición Universal de Osaka de 1970 y presentado nuevamente en el Palacio de Bellas Artes tras casi cinco décadas.

La muestra concluye con las obras realizadas entre 1972 y 1974, en las que la artista sintetiza sus búsquedas en composiciones dominadas por el blanco y una serenidad formal que contrasta con la intensidad de etapas anteriores. Lilia Carrillo. Todo es sugerente permanecerá abierta al público hasta el domingo 8 de febrero, y puede visitarse de martes a domingo, de 10 a 18 horas, en el Museo del Palacio de Bellas Artes.

FOTO: CORTESÍA

PIE DE FOTO: La muestra concluye con las obras realizadas entre 1972 y 1974.