Pide intervención urgente de los tres niveles de gobierno

Jhonatan González NOTICIAS

El pueblo creyente de la comunidad parroquial de San Pablo, en el municipio de Chalchihuitán, denunció este martes el agravamiento del alcoholismo y la drogadicción, problemáticas que —aseguran— han deteriorado la vida comunitaria y puesto en riesgo a cientos de personas en la región.

A través de un pronunciamiento, la comunidad manifestó su “profunda preocupación por el grave impacto” que el consumo de alcohol y drogas ha tenido en los hogares durante los últimos años, al generar violencia, hambre, enfermedad y muerte, además de debilitar el tejido familiar.

De acuerdo con el documento, esta situación ha derivado en un incremento de suicidios, conflictos sociales y hechos violentos, así como en el abandono de niñas y niños, la orfandad y una mayor carga para las mujeres, quienes enfrentan solas la crianza de sus hijos y deudas difíciles de solventar.

Los denunciantes señalaron que, pese a tratarse de un pueblo con raíces tsotsiles, persisten prácticas como la participación de menores en la compra de alcohol, la deserción escolar y la migración forzada. Asimismo, advirtieron sobre el aumento de accidentes relacionados con el consumo de alcohol, dejando víctimas con discapacidades y sin acceso a la justicia.

Ante este panorama, la comunidad hizo un llamado a los tres niveles de gobierno para atender de manera urgente esta crisis. “No es congruente exaltar la riqueza de los pueblos originarios sin atender problemáticas urgentes como el alcoholismo, la proliferación de cantinas y la venta de drogas desde edades tempranas”, señalaron.

Entre sus principales demandas destacan la creación de espacios recreativos seguros para niñas, niños y jóvenes; la generación de empleos dignos; el cierre de cantinas y puntos de venta clandestinos; la implementación efectiva de medidas como la ley seca; así como la construcción de un centro de rehabilitación y el acceso a la justicia para las víctimas.

Además, la parroquia reiteró su compromiso de impulsar acciones comunitarias, como programas de nutrición materno-infantil, capacitación en derechos humanos, acompañamiento a jóvenes, proyectos de agroecología y la promoción de mercados justos para productos locales.

Finalmente, la comunidad expresó su solidaridad con los pueblos de Nicolás Ruiz y Venustiano Carranza, al tiempo que hizo un llamado a la unidad y a la construcción de la paz. “Nuestras tierras no son campos bélicos, son lugares sagrados que nos dejaron nuestros abuelos. La paz es un camino que se construye colectivamente”, concluyeron.

PIE DE FOTO:

El pueblo creyente de Chalchihuitán, denunció este martes el agravamiento del alcoholismo y la drogadicción.

FOTO: Jhonatan González