Daniela Grajales NOTICIAS

La temperatura promedio es una variable que representa el valor con el cual los seres vivos se pueden adaptar, cabe resaltar que las temperaturas de confort oscilan entre los 25-30 grados, quizá 35 grados en periodos cortos, pero en los últimos años estas han sido superadas por mucho, provocando una sensación térmica agobiante.

Marcelino García Benítez, catedrático Conacyt, del Instituto de Investigación en Gestión de Riesgos y Cambio Climático, comentó que los gases de efecto invernadero ayudan al aumento de las temperaturas porque la radiación solar que entra a la atmósfera ya no sale.

A su vez, dijo que este fenómeno aumenta la combustión de elementos naturales como vegetación seca, lo que se suma para que se registren en ciertos puntos temperaturas extremas y gran contaminación.

Todos estos factores son los que provocan tantos cambios climatológicos y que después de un tiempo se establezcan ciertos patrones en las lluvias, calor y sequías. Si a esto se asocia el fenómeno de El Niño que está ocurriendo este año, las condiciones de calor se exacerban más.

Dicho fenómeno altera la modificación de la temperatura superficial a lo largo de ciertas regiones; se tiene que buscar que las temperaturas no incrementen más todavía, porque se incide en que los fenómenos de circulación regional se vean afectados o modificados hacia la atmósfera baja.

“Tal como se está viendo este 2023 con el cambio en el patrón de las lluvias, con un retraso bastante marcado sobre las precipitaciones que normalmente se dan al inicio de la temporada de huracanes y termina en el otoño comúnmente”, apuntó.

Explicó que la adaptación al cambio climático se refiere a generar iniciativas entre todos los actores de la sociedad civil, para poder reducir los efectos que genera la contaminación, deforestación, calentamiento global y otros factores.

Finalizó diciendo que para que haya una incidencia real sobre la capa atmosférica y sobre la tierra, las iniciativas deben generarse desde lo local, regional, a nivel continente y en todo el mundo, bajo el mismo enfoque, no en un punto más que otro, para impedir la formación de ciertos fenómenos que van incidiendo en desastres naturales.



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Los gases de efecto invernadero ayudan al aumento de las temperaturas porque la radiación solar que entra a la atmósfera ya no sale. – Foto: Daniela Grajales