Ana Liz Leyte NOTICIAS

En Tuxtla Gutiérrez, el transporte público en la modalidad de colectivo continúa entre las principales inconformidades de la ciudadanía. Usuarios de las más de 125 rutas urbanas denunciaron que el servicio es deficiente, costoso e inseguro, mientras que los principales beneficiarios de la movilidad diaria son los concesionarios del transporte público.

De acuerdo con organizaciones transportistas, existen empresarios que concentran decenas de concesiones, incluso algunos con más de 50 permisos de operación, mientras las unidades continúan en malas condiciones y con constantes señalamientos por el servicio que brindan los operadores.

Datos de la Secretaría de Movilidad y Transporte (SMyT) estiman que entre 200 mil y 300 mil personas utilizan diariamente el servicio de colectivo en Tuxtla Gutiérrez, a través de más de 2 mil 100 unidades que circulan en la capital chiapaneca.

Por lo anterior, usuarias y usuarios del transporte público señalaron que las condiciones de las unidades, el trato de algunos choferes y la situación económica actual no justifican un posible incremento en la tarifa del colectivo.

“El transporte público está mal. La verdad, las unidades están en malas condiciones y la atención de algunos choferes también. Creo que el incremento no ayudó en nada. Ahora quieren aumentar a 14 pesos, pero los sueldos están muy bajos y la economía cada vez está peor; no conviene ese precio”, dijo un usuario de la ruta 91.

Asimismo, los pasajeros consideraron que el aumento planteado representa un abuso, debido a que gran parte de las unidades continúan deterioradas y sin mejoras visibles en el servicio.

“Pésimas las unidades. Hay algunas que realmente están en muy malas condiciones y todavía quieren aumentar cuatro pesos. No se ve bien. Antes aumentaban un peso cada cierto tiempo y ahora quieren subir dos o hasta cuatro pesos, eso ya es un abusives”, mencionó un usuario de la ruta 89.

Por otra parte, usuarias de la ruta 1 indicaron que, aunque existen algunas unidades en mejores condiciones, la mayoría presenta problemas de espacio, deterioro y sobrecupo, además de que los concesionarios justifican los aumentos por el precio de los combustibles.

A su vez, coincidieron que los incrementos constantes afectan principalmente a las familias con menos recursos, además de denunciar malos tratos por parte de algunos operadores del transporte público.

“El transporte colectivo que usamos no es tan bueno. Hay dos o tres unidades que tienen aire acondicionado, pero la mayoría están en malas condiciones. Las sillas están deterioradas y luego quieren meter seis o siete personas por fila; si van personas robustas, todos vamos muy apretados. Además, ellos argumentan que todo sube por el precio de la gasolina, pero no se ponen a pensar en la economía de la gente”.

“Para mí, sería viable que existiera una cuota fija y un pago normal, para que no estén aumentando el pasaje a cada rato. Uno piensa en las familias pobres. Incluso para quienes trabajan diariamente ya es complicado pagar; ahora imagínese quienes no tienen recursos y deben caminar. Además, algunos choferes son groseros; uno les reclama algo y responden de mala manera”, detalló una usuaria de la ruta 1.

No obstante, reconocieron que algunas unidades, tanto taxis como combis, sí se encuentran en condiciones adecuadas; sin embargo, sostuvieron que otras presentan severas deficiencias pese a las intenciones de incrementar el costo del pasaje.

“La realidad es que hay excepciones. Existen carros que están en buenas condiciones, tanto taxis como combis, pero hay otros que prácticamente están para descomponerse. El aumento no lo veo bien porque imagínese una persona que tiene que usar el transporte cuatro veces al día; ya serían casi 100 pesos”.

“Si el sueldo es de 300 pesos diarios y se gastan 100 en transporte, solamente quedarían 200 pesos y ya no alcanzaría”, recalcó un usuario de la ruta 123.

Aunque que el gasto diario en transporte impacta directamente en el ingreso de las familias trabajadores, especialmente quienes perciben salarios mínimos, el transporte público tuxtleco genera un impacto fuerte en su economía, particularmente para quienes hacen traslados largos y usan dos rutas al día, por lo que diariamente destinan 44 pesos para su movilidad, es decir, que al mes pagan más de mil 300 pesos.

Mientras tanto, las y los usuarios continúan pagando las consecuencias de un transporte deficiente, mientras los concesionarios incrementan sus ganancias a costa del gasto diario de trabajadores y trabajadoras que dependen del servicio público para trasladarse.

PIE DE FOTO:

Usuarios del transporte público en Tuxtla Gutiérrez señalaron que el servicio de colectivos continúa con unidades deterioradas.

FOTO: Ana Liz Leyte