La Razón Online

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió ayer que la OTAN podría enfrentar consecuencias graves si los países aliados no colaboran para garantizar el tránsito de buques en el estrecho de Ormuz, cerrado por Irán tras los ataques estadounidenses y de Israel.
En una entrevista con el diario Financial Times, el magnate sostuvo que la seguridad de esa vía marítima es un asunto que debe involucrar a las naciones que dependen del suministro energético proveniente del Golfo Pérsico. “Es apropiado que las personas que son beneficiarias del estrecho ayuden a asegurarse de que no sucede nada malo allí”, afirmó el republicano, al señalar que economías como Europa y China dependen en gran medida del petróleo transportado por esa ruta.
Donald Trump endureció su postura al advertir sobre el impacto político y estratégico que tendría una negativa de los aliados. “Si no hay respuesta o si es una respuesta negativa, creo que será muy malo para el futuro de la OTAN”, declaró.
Asimismo, Donald Trump declaró que ha “exigido” que unos siete países que dependen en gran medida del petróleo de Oriente Medio se unan a una coalición para vigilar el estrecho de Ormuz.
El sábado, el magnate dijo a China, Francia, Japón, Corea del Sur y el Reino Unido como países que esperaba que enviaran barcos al estrecho.
El cierre del paso marítimo fue anunciado por el nuevo líder supremo iraní, Mojatba Jamenei, lo que elevó la tensión internacional en medio del conflicto que ya cumple 16 días. Ante ese escenario, Washington ha solicitado a diversas potencias que envíen unidades navales para mantener abierta la vía considerada una de las más transitadas del planeta.
Presión internacional. Por su parte, el embajador estadounidense ante la Organización de las Naciones Unidas, Mike Waltz, respaldó el llamado de Trump y exhortó a los aliados a involucrarse directamente en la protección del tráfico marítimo.
“Eso es lo que el presidente Trump está pidiendo al mundo: que el mundo entero se involucre”, afirmó durante una entrevista en CNN, donde añadió que la medida busca evitar que Irán condicione la estabilidad económica global. Según Waltz, la cooperación internacional permitiría proteger las economías dependientes del suministro energético que atraviesa la zona.
El diplomático recordó episodios históricos similares, como la llamada guerra de los petroleros en la década de 1980, cuando fuerzas navales de varias potencias escoltaron embarcaciones para garantizar el transporte de crudo. En ese contexto, insistió en que la actual situación exige una respuesta coordinada.
Waltz subrayó que las operaciones continuarán con el objetivo de asegurar la navegación en el estrecho. “Mientras tanto, el Ejército estadounidense seguirá atacando al Ejército iraní con misiles y drones para mantener abiertos los estrechos”, sostuvo.
A pesar del llamado de Washington, varios países han reaccionado con cautela. Gobiernos como el del Reino Unido, Japón, China y Corea del Sur han señalado que analizan sus opciones antes de comprometer un despliegue militar en la zona.
IMPACTO ENERGÉTICO. El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y por él circula aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo. Su cierre ha provocado un aumento en los precios del crudo y una fuerte preocupación entre analistas y gobiernos.
En tanto, el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, reconoció que el tránsito marítimo en la zona no es seguro en este momento y explicó que muchas economías asiáticas dependen más que Estados Unidos de ese corredor energético. Sin embargo, expresó confianza en que se forme una coalición internacional para garantizar su reapertura.
Asimismo, la dimensión militar del conflicto continúa ampliándose. El ejército israelí estima que las operaciones contra Irán podrían prolongarse entre tres y seis semanas más. El portavoz militar de las Fuerzas de Defensa de Israel, Effie Defrin, afirmó que aún existen numerosos objetivos estratégicos pendientes dentro del territorio iraní.
Mientras que desde Teherán, la Guardia Revolucionaria respondió con advertencias directas a Washington. Su portavoz, Ali Mohammad Naini, aseguró que el paso marítimo se mantiene bajo control iraní y desafió a Estados Unidos a desplegar su flota en la región.
La prolongación de las hostilidades mantiene en alerta a las principales potencias y a los mercados energéticos. El control del estrecho de Ormuz se ha convertido así en uno de los puntos más sensibles del conflicto, con implicaciones que trascienden el ámbito militar y amenazan con repercusiones económicas a escala global.
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Washington pide escoltas navales internacionales; cierre iraní amenaza flujo petrolero global; los aliados analizan respuesta ante la crisis.
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