Jhonatan González NOTICIAS

La transformación de espacios educativos para la primera infancia en Chiapas comienza a generar impacto en comunidades educativas de distintos municipios, al fortalecer la formación docente y mejorar los entornos de aprendizaje para niñas y niños, a través del proyecto “Ambientes que Inspiran”, impulsado por aeioTÜ en alianza con UNICEF México, el Gobierno del Estado y la Secretaría de Educación Pública (SEP).

La iniciativa busca elevar la calidad de la educación inicial mediante la adecuación de ambientes pedagógicos, el desarrollo de capacidades en el personal educativo y la generación de experiencias de aprendizaje más inclusivas, seguras y culturalmente pertinentes para niñas y niños en sus primeros años de vida.

Durante 2025, el proyecto implementó un proceso integral de transferencia metodológica en centros de atención infantil ubicados en Tapachula, Tuxtla Gutiérrez y Palenque, donde se combinaron procesos de formación pedagógica presencial y virtual, diagnósticos participativos, rediseño de espacios y acompañamiento en aula para consolidar prácticas educativas sostenibles.

Como resultado, se crearon entornos de aprendizaje organizados con criterios pedagógicos que amplían las oportunidades de juego, interacción social, autonomía y aprendizaje significativo para la niñez, bajo principios de seguridad, pertinencia cultural y uso creativo de los recursos dsostenibles.

El modelo educativo se inspira en los principios pedagógicos de Reggio Emilia, que colocan a las niñas y niños como protagonistas de su propio desarrollo y reconocen al ambiente como un “tercer maestro”, integrando el juego, el arte, la exploración y la investigación como ejes del aprendizaje.

De acuerdo con Brenda González, directora país de aeioTÜ México, la educación en los primeros años es clave para el desarrollo integral y el bienestar social.

“La transformación educativa en la primera infancia requiere visión de largo plazo y alianzas sólidas. En aeioTÜ creemos que cada niña y niño tiene un potencial inmenso que solo puede florecer en entornos que les reconozcan, escuchen e inspiren”, afirmó.

Entre los resultados del programa destaca el impacto indirecto en más de 810 niñas y niños, así como la formación de 148 docentes y el fortalecimiento de 225 líderes educativos en diversos territorios del estado.

Además, el proyecto intervino en 13 Centros de Atención Infantil en Tapachula, Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de las Casas y Palenque, incorporando también un componente de articulación cultural con artistas locales en Tapachula y la entrega de materiales pedagógicos para fortalecer las prácticas docentes.

Otra de las acciones relevantes fue la atención complementaria en el Museo de la Niñez, donde se registró una participación promedio cercana a 100 niñas y niños por día, además de la transformación del área de lactantes para crear un ambiente diseñado para estimular el desarrollo durante el primer año de vida.

Según datos de la SEP, los primeros cinco años de vida son determinantes para el desarrollo cognitivo, emocional y social; sin embargo, en México solo 30.4 por ciento de niñas y niños de 0 a 5 años accede a servicios educativos y de cuidado, lo que evidencia la necesidad de ampliar la cobertura con calidad.

En Chiapas, más de 786 mil estudiantes forman parte del sistema educativo estatal y más de 32 mil reciben atención en primera infancia, cifras que reflejan avances, pero también desafíos para garantizar oportunidades educativas equitativas.

Ante este panorama, el proyecto inició desde diciembre de 2025 una nueva fase de expansión que contempla la incorporación de seis nuevos espacios educativos en Tuxtla Gutiérrez, Tapachula y San Cristóbal de las Casas durante 2026, con el objetivo de ampliar las oportunidades de aprendizaje y desarrollo para la niñez chiapaneca.

PIE DE FOTO:

La transformación de espacios educativos para la primera infancia en Chiapas comienza a generar impacto en comunidades educativas.

FOTO: Jhonatan González