Esperanza Tuñón en su libro Mujeres que se organizan

STAFF NOTICIAS

Las marchas continúan siendo un espacio público fundamental para la denuncia y la expresión de las demandas de las mujeres. Sin embargo, también es necesario reconocer y preservar en la memoria colectiva el trabajo de quienes, a lo largo de la historia, dedicaron su vida y experiencia a las causas feministas. Así lo plantea la socióloga e investigadora Esperanza Tuñón en su libro Mujeres que se organizan. La lucha de las mujeres en México.

En esta obra, la autora realiza un recorrido por la evolución del movimiento feminista en el país, desde finales del Porfiriato hasta las últimas décadas del siglo XX. A través de una síntesis histórica, Tuñón reconstruye los motivos y las principales demandas que llevaron a las mujeres a organizarse colectivamente en distintos momentos del desarrollo político y social de México.

La investigadora señala que, aunque en ciertos periodos pueda parecer que la participación femenina fue limitada, en realidad muchas mujeres han protagonizado procesos de organización desde hace más de un siglo. Ejemplo de ello son las movilizaciones ocurridas durante el Porfiriato, como las vinculadas a las Huelgas de Río Blanco, donde la participación femenina también formó parte de las luchas laborales y sociales de la época.

El libro se basa en las investigaciones académicas que Tuñón desarrolló durante sus estudios de posgrado, especialmente sobre los movimientos feministas durante el periodo del Lázaro Cárdenas (1934-1940), así como en las décadas de 1980 y 1990, momentos marcados por transformaciones políticas y económicas que impulsaron nuevas formas de participación y organización de las mujeres.

Uno de los ejemplos más significativos de articulación colectiva fue el Frente Único por los Derechos de la Mujer, organización que durante la década de 1930 logró reunir a mujeres de diversos sectores sociales y profesiones, entre ellas maestras, periodistas, amas de casa, empresarias, campesinas y obreras. A pesar de sus distintas posturas ideológicas —que iban desde el anarquismo hasta el liberalismo—, estas mujeres lograron construir un pliego de demandas común y consolidar redes organizativas en distintas regiones del país.

Según la investigadora, este movimiento llegó a reunir a cerca de 50 mil mujeres, una cifra considerable para su época, y dejó importantes enseñanzas sobre la importancia de la articulación colectiva para impulsar cambios sociales.

Tuñón también subraya que, contrario a la idea generalizada de que la lucha feminista se centró únicamente en el derecho al voto, las demandas han sido diversas y han cambiado con el tiempo. En distintos momentos históricos, las mujeres han luchado por el derecho al trabajo, la igualdad salarial, mejores condiciones de vivienda o el acceso a derechos reproductivos.

En las últimas décadas, añade, la violencia contra las mujeres se ha convertido en uno de los principales ejes del movimiento feminista en México. Este problema atraviesa diferentes ámbitos de la vida cotidiana, desde los espacios públicos hasta las instituciones gubernamentales y laborales, lo que ha generado nuevas formas de organización y movilización social.

Para la autora, comprender la historia de estas luchas permite reconocer el legado de quienes impulsaron estos movimientos y, al mismo tiempo, fortalecer las acciones colectivas que continúan buscando igualdad, justicia y una vida libre de violencia para las mujeres.

FOTO: CORTESÍA

PIE DE FOTO: Para la autora, comprender la historia de estas luchas permite reconocer el legado de quienes impulsaron estos movimientos.