El derecho a ser libres y felices hoy resuena con más fuerza en las aulas de secundaria

STAFF NOTICIAS

“Mi mamá me cuenta que cuando era joven las mujeres no tenían tantas oportunidades; muchas veces eran minimizadas y eso hacía que todo fuera más difícil para ellas. Hoy, cuando pienso en mi futuro y en el de mi hermanita, imagino una sociedad más consciente y respetuosa de los derechos de las mujeres. Eso quiero también para el día en que tenga hijas”, compartió con entusiasmo Génesis Elisa Pérez, alumna de la Escuela Secundaria del Estado (ESE), al sostener entre sus manos la Cartilla de Derechos de las Mujeres.

Sus palabras no solo evocan el pasado: anuncian un cambio de época. Un tiempo en el que las voces de las jóvenes ya no se susurran, sino que se expresan con firmeza y convicción.

Como ella, cada vez más estudiantes de la ESE se han sumado a las acciones impulsadas por el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, en coordinación con la Secretaría de Educación encabezada por Roger Mandujano, para promover iniciativas que visibilicen, prevengan y fortalezcan la lucha contra la violencia hacia las mujeres.

Hoy, la educación se convierte en territorio de transformación y en semilla de igualdad.

“Los derechos siempre han existido; lo que ha faltado es que la sociedad los respete plenamente. Tener esta Cartilla en nuestras manos es una prueba de que nuestros derechos y nuestra seguridad están siendo reconocidos. Nos da fuerza para alzar la voz y exigir que se cumplan”, afirmó la alumna, con la certeza de que conocer es el primer paso para cambiar la historia.

Bajo la guía de María de Lourdes Than Farrer, coordinadora del Gabinete Psicopedagógico y docente de la ESE, se han desarrollado periódicos murales, mapas mentales, mesas de diálogo, espacios de reflexión y exposiciones que permiten a las y los estudiantes apropiarse del contenido de la Cartilla y convertirlo en acciones concretas dentro de su comunidad. La Cartilla deja de ser un documento y se convierte en herramienta viva, en práctica cotidiana, en compromiso colectivo.

“Estamos viviendo una transición profunda en nuestras sociedades, y por eso necesitamos herramientas que nos orienten. Si trabajamos unidos con base en ella, podremos transformar nuestra realidad y construir verdaderas sociedades de paz, donde prevalezca el respeto y vivamos dentro de un marco de derecho”, expresó Than, subrayando que la transformación comienza en la conciencia y se consolida en la acción.

Sumándose a estas voces, la estudiante Luz Elithia Santana destacó que la Cartilla

simboliza los avances que las mujeres han conquistado a lo largo de décadas de lucha.

“Los miedos que antes sentía se han ido transformando en seguridad, porque ahora sé que existen leyes que respaldan mis derechos y que no debo temer al alzar la voz frente a una injusticia. La lucha de muchas mujeres está dando frutos, y yo soy una mujer más valiente gracias a ello.”

Por su parte, Kathia López reconoció el impulso de la presidenta Claudia Sheinbaum para fortalecer este tipo de materiales y contribuir a que las voces de las mujeres sean escuchadas en todo el país. “Me siento orgullosa de ver que nuestros derechos se reconocen y se respetan. La igualdad de género ya no es un sueño lejano; es una meta que estamos construyendo todos los días”, expresó.

La Cartilla de Derechos de las Mujeres integra 15 derechos fundamentales, entre ellos el derecho a vivir en familia, en paz y con bienestar; a la educación, la salud, la vivienda, la cultura, la identidad y la autonomía. Su propósito es claro: fortalecer la igualdad sustantiva y brindar información accesible para que cada mujer conozca y ejerza plenamente sus derechos.

Hoy, cada estudiante que abre esta Cartilla abre también la puerta a un futuro más justo. Porque cuando la educación abraza la igualdad, transforma realidades. Cuando una niña conoce sus derechos, descubre que su voz tiene fuerza, que sus sueños tienen valor y que su lugar en el mundo no tiene límites.

Ese es el compromiso de la Secretaría de Educación: consolidar un nuevo tiempo en el que las mujeres no solo sean reconocidas, sino plenamente libres, seguras y protagonistas de su propio destino.

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El derecho a ser libres y felices hoy resuena con más fuerza en las aulas de secundaria.

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