Testimonio de las culturas del desierto
Karla Gómez NOTICIAS

En una profunda cueva subterránea del Área Natural Protegida (ANP) de Ocampo, Coahuila, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizaron el rescate arqueológico de un conjunto mortuorio de al menos 500 años de antigüedad, perteneciente a las antiguas culturas del desierto. Este hallazgo, que permitirá ampliar el conocimiento sobre los pueblos nómadas precortesianos del norte del país, se llevó a cabo tras una denuncia ciudadana sobre el saqueo de restos óseos en la zona.
El operativo se coordinó entre el Centro INAH Coahuila y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), en el marco del plan de manejo del sitio. El arqueólogo-perito Yuri de la Rosa Gutiérrez, con apoyo de la Asociación Coahuilense de Espeleología, localizó la boca de entrada a la cámara mortuoria: un orificio de apenas 50 centímetros de ancho en las montañas del desierto.
El descenso vertical llevó a los expertos hasta una pequeña cámara semicircular, donde se hallaron fragmentos de textiles revueltos con huesos humanos. De la Rosa señaló que los cuerpos, originalmente, debieron estar envueltos como bultos mortuorios sobre cestos y petates, pero el saqueo alteró el contexto. A pesar de ello, el equipo logró recuperar valiosa información.
El sitio presenta características similares a la Cueva de la Candelaria, icónica en la arqueología del norte de México, aunque se ubica más cerca de la frontera con Estados Unidos. Al igual que en otras culturas del desierto, se identificaron vestigios de sogas elaboradas por estos pueblos, quienes dominaban técnicas para descender a las cuevas y realizar complejos rituales funerarios.
Debido a los daños por saqueo, el INAH determinó realizar un rescate completo de los materiales. La antropóloga física Eva Zamarrón, durante el análisis preliminar, recuperó 12 cráneos, de los cuales cinco eran de infantes, así como cientos de huesos humanos. Se estima que los restos corresponden a al menos 17 personas de diversas edades y sexos. También se recuperaron 15 fragmentos de textiles, entre ellos cuatro tipos distintos de petates prehispánicos.
Además de su importancia científica, el rescate representa un acto de dignificación de un espacio sagrado profanado por la actividad ilícita. Los vestigios fueron trasladados al Museo Regional de La Laguna, en Torreón, donde serán conservados y analizados. El sitio será integrado al catálogo nacional de sitios arqueológicos registrados por el INAH en Coahuila.
Este hallazgo reabre la conversación sobre el valor histórico, simbólico y espiritual de los pueblos nómadas del norte de México, cuya memoria permanece oculta en los rincones más profundos del desierto.
Foto: Karla Gómez
Pie de foto: Este hallazgo reabre la conversación sobre el valor histórico, simbólico y espiritual de los pueblos nómadas del norte de México.
