El psicólogo Andrey Pérez dijo que es una enfermedad neurodegenerativa que, además de los síntomas físicos, afecta a los familiares

Luis Vallejo NOTICIAS

El tratamiento del Parkinson no debe limitarse únicamente al ámbito médico, sino que requiere un enfoque integral que incluya atención psicológica, apoyo social y procesos de rehabilitación tanto para el paciente como para su familia, señaló el psicólogo Andrey Pérez.

En entrevista, el especialista explicó que el Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que, además de los síntomas físicos, genera importantes afectaciones emocionales y psicológicas en quienes la padecen.

“Esta enfermedad puede provocar depresión, ansiedad, trastornos del sueño y otras dificultades emocionales en el paciente”, sostuvo.

 No obstante, subrayó que el impacto también alcanza al entorno familiar, especialmente a las personas que asumen el rol de cuidadores.

De acuerdo con Pérez, los familiares suelen experimentar sentimientos de culpa, una fuerte carga emocional y un aumento en las responsabilidades cotidianas al hacerse cargo del cuidado del enfermo.

“Es prioridad atender al paciente, pero también a la familia, porque el Parkinson es una enfermedad que se vive en todo el sistema familiar. Cuando uno de los integrantes se ve afectado, también hay repercusiones emocionales y psicológicas en los demás”, explicó.

El especialista señaló que las dificultades pueden intensificarse cuando la persona diagnosticada era el principal sostén económico del hogar, lo que obliga a la familia a reorganizar sus dinámicas y buscar nuevas formas de sustento.

Ante este panorama, destacó que resulta fundamental que las familias cuenten con herramientas emocionales y redes de apoyo que les permitan enfrentar los cambios que implica una enfermedad crónica y degenerativa.

Por ello, recomendó que el tratamiento contemple no solo la atención médica especializada, sino también acompañamiento psicológico, participación en actividades sociales, acceso a centros de rehabilitación y el fortalecimiento de redes de apoyo con familiares, amigos y comunidades.

“El tratamiento integral es clave para evitar que tanto el paciente como sus cuidadores caigan en depresión u otras afectaciones emocionales. También es importante trabajar en un proyecto de vida que permita mantener la esperanza y la calidad de vida”, concluyó.

Foto: Luis Vallejo

Pie: Recomiendan que el tratamiento contemple no solo la atención médica especializada, sino también acompañamiento psicológico, participación en actividades sociales, acceso a centros de rehabilitación y el fortalecimiento de redes de apoyo.