El frío se impone como ley y la noche eterna amenaza con borrar toda forma de vida conocida

STAFF NOTICIAS

En un futuro distópico marcado por el colapso de las órbitas planetarias, la relación entre el Sol y la Tierra está a punto de romperse. El frío se impone como ley y la noche eterna amenaza con borrar toda forma de vida conocida. En este escenario extremo, la supervivencia se convierte en mercancía y no hay lugar para todos. Bajo esta premisa se desarrolla Oso polar decapitado, obra escrita por David Gaitán y dirigida por Martín Acosta, una propuesta escénica que reflexiona —con humor, melancolía y vértigo— sobre el terror ante el futuro y la fragilidad de lo humano.

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Coordinación Nacional de Teatro, presentan esta puesta en escena en colaboración con Editorial Berenjena y Un pino en la Vía Láctea. El montaje cuenta con las actuaciones de Verónica Bravo, Pablo Chemor, David Gaitán y Xóchitl Galindres, quienes encarnan a personajes atrapados en un mundo congelado, al límite de la extinción, donde los vínculos se transforman y las certezas desaparecen.

La obra propone un viaje hacia un porvenir desolado en el que un oso polar sin cabeza camina sobre un planeta cubierto de hielo en busca de aquello que ha perdido. Más que una figura literal, esta imagen funciona como una potente metáfora de un mundo fragmentado, de una humanidad que avanza sin rumbo claro y que, ante el colapso, se ve obligada a replantear su lugar en el universo.

Para el director Martín Acosta, Oso polar decapitado es “un espectáculo sobre el terror ante el futuro: un conjuro para la supervivencia”. La puesta en escena dialoga con la ciencia ficción de los años sesenta, retomando su ingenuidad estética para formular preguntas profundamente contemporáneas: si nuestra presencia en el planeta debía ser breve, si el sufrimiento es parte inevitable del progreso, o si aún es posible imaginar un porvenir distinto. El montaje se mueve entre la melancolía, el humor improbable y la extraña humanidad de las máquinas, construyendo un sueño en blanco y negro del que se despierta solo para volver a caer.

El universo escénico se apoya en un sólido equipo creativo: el diseño de escenografía corre a cargo de Eva Aguiñaga y Martín Acosta; la iluminación es de Matías Gorlero; el vestuario, de Mario Marín del Río; el diseño sonoro, de Pablo Chemor; y el maquillaje y la peluquería, de Maricela Estrada. La producción general está a cargo de Verónica Bravo y David Gaitán, con producción ejecutiva de Mariana Calderón y Ángela Pastor, y asistencia de dirección de Antonio Jiménez.

Oso polar decapitado se presenta en temporada hasta el 15 de marzo en el Teatro El Galeón Abraham Oceransky, del Centro Cultural del Bosque, con funciones jueves y viernes a las 20 horas, sábados a las 19 horas y domingos a las 18 horas. La obra tiene una duración aproximada de 100 minutos, está recomendada para público a partir de 15 años y el costo del boleto es de $150.

FOTO: CORTESÍA

PIE DE FOTO: La obra tiene una duración aproximada de 100 minutos.