A través de murales, gráfica, fotografía, performance y acciones colectivas
STAFF NOTICIAS

El arte chicano nació como una expresión de resistencia frente a la exclusión social y racial en Estados Unidos, pero también como una forma de construir identidad y comunidad desde la experiencia fronteriza. A través de murales, gráfica, fotografía, performance y acciones colectivas, generaciones de artistas transformaron la experiencia migrante en un espacio de creación simbólica y reivindicación cultural.
En este contexto, el Museo del Palacio de Bellas Artes, recinto del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, llevará a cabo la primera sesión de su Club de Lectura en el marco de la exposición AztLÁn, túnel del tiempo. La actividad se realizará el próximo 14 de mayo a las 16 horas en la Sala Paul Westheim y abrirá un ciclo de cuatro encuentros dedicados a reflexionar sobre las genealogías y resonancias contemporáneas del arte chicano.
La sesión inaugural, titulada Introducción sobre el Movimiento y Arte chicanx, abordará las luchas sociales de las décadas de 1960 y 1970 y su impacto en el arte contemporáneo. La lectura central será Looking for Alternatives: Notes on Chicano Art, 1960–1990, ensayo del curador e investigador Philip Brookman incluido en la publicación Chicano and Chicana Art: A Critical Anthology. El texto analiza cómo artistas y colectivos desarrollaron lenguajes visuales alternativos frente a la exclusión institucional, integrando activismo político, prácticas comunitarias y nuevas formas de representación identitaria.
Brookman también explora el uso del muralismo, la cultura urbana y los imaginarios indígenas y populares como herramientas para cuestionar conceptos tradicionales de nación y pertenencia cultural. Esta visión dialoga con los ejes curatoriales de AztLÁn, túnel del tiempo, exposición que reúne más de 70 obras de artistas radicados principalmente en Los Ángeles y que constituye la primera gran muestra dedicada al arte chicano en el recinto.
La sesión contará con la participación de Alfonso Vázquez Pérez, coordinador general de Chicanxs sin Fronteras, quien destacó que “la cultura chicana es un corredor cultural que va de Canadá hasta Sudamérica”, subrayando la importancia de las identidades fronterizas y migrantes en la construcción de nuevas formas culturales.
Dirigido a estudiantes, personas adultas y público interesado en el arte contemporáneo y las culturas de frontera, el club tendrá cupo limitado a 30 participantes. Las siguientes sesiones abordarán temas como arte y política, mujeres en el chicanismo y ciencia ficción indígena en el arte chicanx.
FOTO: CORTESÍA
PIE DE FOTO: Dirigido a estudiantes, personas adultas y público interesado en el arte contemporáneo.
