Llega al Museo de Arte Carrillo Gil

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El Museo de Arte Carrillo Gil (MACG), recinto del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), abrirá un espacio para la reflexión colectiva y la construcción comunitaria a través del laboratorio Sangre de mi sangre: tejido social de resistencia y memoria, una iniciativa encabezada por Colectiva Hilos que propone acercarse al tejido como una herramienta de diálogo, memoria y transformación social.

La actividad se realizará los días 6 y 13 de junio, de 11 a 14 horas, como parte de la programación pública vinculada a la exposición Líneas de fuga. María Ezcurra, muestra que explora la resistencia frente a normas sociales, mandatos de género y fronteras geopolíticas mediante instalaciones, esculturas, dibujos y archivos fotográficos de performance.

Integrada por artistas, gestoras culturales, psicólogas, sociólogas y diseñadoras, Colectiva Hilos ha desarrollado una práctica artística que utiliza el textil como medio para visibilizar problemáticas sociales relacionadas con la violencia de género, las desapariciones y la defensa de los derechos humanos. En este contexto, el laboratorio plantea el acto de tejer como una metáfora de la reconstrucción del tejido social y de la capacidad colectiva para enfrentar experiencias de violencia y desigualdad.

Durante las sesiones, las y los participantes conocerán la trayectoria de la colectiva mediante materiales audiovisuales y documentales, además de aprender a tejer con rafia roja, elemento simbólico que representa tanto las huellas de la violencia como los vínculos de empatía, acompañamiento y resistencia que pueden surgir desde la comunidad. La dinámica retoma las llamadas “tejidas callejeras”, acciones colectivas que Colectiva Hilos ha desarrollado en espacios públicos de México y otros países.

La escritora y artista textil María Mota, integrante del colectivo, explicó que el proyecto busca generar un entorno donde las personas puedan compartir experiencias, emociones y reflexiones en torno a las distintas formas de violencia presentes en la vida cotidiana. Las piezas creadas durante cada encuentro se integrarán a una estructura textil más amplia, conformada por aportaciones realizadas en diversos talleres, lo que convierte cada participación en parte de una obra colectiva en constante crecimiento.

Además de dialogar con los temas abordados en la exposición de María Ezcurra, el laboratorio propone reconocer el potencial del arte como espacio de encuentro y acción social. “Tejer parece un acto pasivo, una actividad ociosa. Quien lo hace comprueba que resistir es la actividad que sostiene la vida”, afirma María Mota.

Dirigido a personas mayores de 12 años, el laboratorio contará con cupo limitado y registro previo. Con esta iniciativa, el Museo de Arte Carrillo Gil reafirma su compromiso de impulsar proyectos que vinculen la creación artística con la reflexión crítica y la construcción de comunidad.

FOTO: CORTESÍA

PIE DE FOTO: Dirigido a personas mayores de 12 años, el laboratorio contará con cupo limitado y registro previo.