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La pasión por el fútbol y la riqueza cultural de decenas de países convergen en “Monarca Mundial”, la nueva composición del músico mexicano Enrico Chapela, una obra sinfónica creada especialmente para acompañar las celebraciones del Mundial 2026 que tendrá como sedes a México, Estados Unidos y Canadá.

El proyecto tiene una historia que comenzó hace más de dos décadas. En 2003, Chapela escribió “Íngesu”, una pieza inspirada en un partido de la Selección Mexicana. Aunque la obra tuvo una difusión discreta, llegó a oídos de Emilio Azcárraga, quien años después recordó aquel trabajo y buscó al compositor para plantearle un proyecto relacionado con la máxima fiesta del fútbol.

“Me llamaron para decirme que Emilio Azcárraga quería hablar conmigo. No me dijeron que sería un encargo, sólo que querían reunirse. Aquella conversación terminó por convertirse en uno de los proyectos más ambiciosos de mi carrera”, recuerda Chapela.

La obra toma como eje central la migración de la mariposa monarca, uno de los fenómenos naturales más representativos de América del Norte. A través de esta metáfora, el compositor establece un paralelismo entre los recorridos de la especie y los intercambios culturales que históricamente han unido a México, Estados Unidos y Canadá.

“Esta especie representa una unidad geográfica que trasciende las fronteras políticas, pero también simboliza esos movimientos de ida y vuelta entre los tres países”, explica.

El estreno de “Monarca Mundial” se realizó durante México Vibra, evento artístico que marcó el inicio de las celebraciones mundialistas en el Auditorio Nacional. La interpretación estuvo a cargo de la Orquesta Sinfónica de Minería, bajo la dirección de Jesús Medina, acompañada por once músicos folklóricos que enriquecen la propuesta sonora.

La composición integra influencias musicales de 48 países y está estructurada en seis grandes bloques: Mariposas, Africanos, Asiáticos, Angloparlantes, Europeos y Latinoamericanos. A partir de un tema original inspirado en tradiciones amerindias, la obra recorre las identidades musicales de las ciudades anfitrionas y de las selecciones clasificadas al torneo.

Para lograrlo, Chapela realizó una investigación de varios meses, escuchando repertorios tradicionales y explorando las conexiones históricas entre distintas culturas. El objetivo, asegura, fue evitar estereotipos y representar con respeto la riqueza musical de cada nación.

Durante este proceso descubrió vínculos sorprendentes, como la influencia árabe en el flamenco, la herencia africana presente en numerosas expresiones latinoamericanas y la permanencia de tradiciones celtas en el mundo angloparlante.

“Lo más fascinante fue entender cómo viaja la música. Muchas veces creemos que pertenece a un solo lugar, cuando en realidad es fruto de siglos de intercambio cultural”, afirma.

Para el compositor, “Monarca Mundial” representa la obra más diversa de su trayectoria y una experiencia que marcará sus futuros proyectos creativos. Al final, asegura, el propósito es el mismo que mueve tanto al deporte como al arte: emocionar al público.

“Si la gente compra un boleto para emocionarse, ya sea en un estadio o en una sala de conciertos, y la música lo logra, entonces la obra cumple su propósito”, concluye.

FOTO: CORTESÍA

PIE DE FOTO: La obra toma como eje central la migración de la mariposa monarca.