El papel de las artes escénicas en un contexto marcado por el “alto rendimiento”
STAFF NOTICIAS

El papel de las artes escénicas en un contexto marcado por el “alto rendimiento” y el dominio de la necropolítica fue el eje de la charla Corporalidad-acción-arte, impartida por el teórico brasileño André Lepecki en el auditorio del Museo Tamayo, como parte del programa público de la exposición El gesto y lo invisible.
Durante su intervención, Lepecki cuestionó cuál es el lugar del arte —en especial de la danza, el teatro y el performance— en un mundo atravesado por la violencia estructural, la automatización y los dispositivos de control tecnológico. En este escenario, planteó que el reto central es “hacer que las cosas cambien”, es decir, activar procesos de transformación que incidan en lo social y lo político a través del cuerpo y la acción.
La exposición El gesto y lo invisible, que acompaña esta reflexión, propone precisamente un cuestionamiento a la creciente parálisis del cuerpo contemporáneo, afectado por la sobretecnologización de la vida cotidiana y la pérdida de movimiento físico y relacional. En este sentido, la presencia de Lepecki permitió ampliar la lectura de la muestra desde la teoría crítica del performance.
Previo a la conferencia, la directora del recinto, Andrea Torreblanca, destacó la relevancia del pensamiento del académico, al considerar que su obra ofrece herramientas para comprender cómo las acciones corporales también son actos políticos. Por su parte, la curadora en jefe del museo, Abril Zales, subrayó la trayectoria del ponente en los campos de la antropología, la dramaturgia y los estudios del performance.
Lepecki inició su charla aclarando que su reflexión proviene de su cercanía con el arte, aunque no desde la práctica artística directa. A partir de una cita del filósofo Paul B. Preciado, “lo imaginable está en el camino y lo imposible está por llegar”, planteó la necesidad de sostener una perspectiva crítica que recupere la potencia del arte como fuerza de transformación frente a un presente dominado por el “macropoder”.
En su análisis, el teórico cuestionó los límites de conceptos previos como la “distribución de lo sensible” propuesto por Jacques Rancière, al considerar que resultan insuficientes para explicar el actual escenario global de control, vigilancia y desigualdad. En este contexto, señaló que las artes escénicas deben repensar su función más allá de la representación, para convertirse en prácticas capaces de activar nuevas formas de relación y de comunidad.
Asimismo, el especialista hizo referencia a distintas piezas presentes en El gesto y lo invisible, destacando cómo cada acción artística genera una reacción que libera energía colectiva. Para Lepecki, estas dinámicas evidencian que el arte puede producir movimientos reales, capaces de abrir fisuras en las estructuras de control contemporáneas.
Finalmente, concluyó que las artes escénicas y las artes en general enfrentan el desafío de “establecer algo”: generar condiciones para que emerjan nuevas posibilidades de existencia, pensamiento y acción. En este sentido, el arte no solo debe interpretar el mundo, sino intervenir en él, habilitando futuros posibles desde la experiencia corporal y colectiva.
FOTO: CORTESÍA
PIE DE FOTO: Para Lepecki, estas dinámicas evidencian que el arte puede producir movimientos reales.
