EFRAÍN RAMÍREZ CORRESPONSAL/NOTICIAS

En una esquina de la colonia Nuevo Mundo 2 de Tapachula, donde por años han pesado más los silencios que las celebraciones, comienza a gestarse una historia distinta. No es un gran escenario ni un evento multitudinario patrocinado, pero sí un esfuerzo genuino que nace desde la raíz: la colonia.

Daniel de la Cruz, joven presidente de la Colonia Nueck Mundo 2 , habla con entusiasmo de lo que viene. Su voz no solo convoca, también proyecta una intención clara: transformar la percepción de un lugar marcado por la inseguridad y el abandono. “La idea es cambiar la imagen de la colonia”, dice, como quien sabe que las palabras, por sí solas, no bastan, pero son el primer paso.

La cita es este domingo a las cuatro de la tarde, sobre la calle José María Iglesias, frente a la Técnica 69, en una zona conocida por los vecinos como Indeco o detrás del Cecytech 86. Ahí, sin costo alguno, se llevará a cabo un evento de talento local que reunirá a cerca de una docena de participantes entre cantantes, comediantes y jóvenes que buscan una oportunidad para mostrarse.

Pero más allá del espectáculo, lo que se intenta construir es algo más profundo. La convocatoria no es solo para artistas, sino para familias enteras. Para quienes aún creen que una tarde compartida puede ser el inicio de algo distinto. “Queremos que más personas se sumen, que participen, que se integren”, insiste Daniel, consciente de que muchas veces estos esfuerzos se quedan cortos por la baja asistencia.

El proyecto tiene un trasfondo generacional. Desde una visión joven —“millennial”, como él mismo la define—, la nueva dirigencia busca no solo reaccionar ante los problemas, sino analizarlos y enfrentarlos con propuestas concretas. En ese camino, el arte y la cultura aparecen como herramientas de reconstrucción social.

La escena que se imagina no es difícil de recrear: niños corriendo entre sillas improvisadas, padres atentos, risas que rompen la rutina, y un micrófono abierto donde alguien, por primera vez, se atreve a cantar o hacer reír. Pequeños momentos que, sumados, pueden comenzar a tejer una nueva narrativa para la colonia.

Y es que, en tiempos donde la convivencia familiar parece diluirse, este tipo de iniciativas buscan rescatar justamente eso: el encuentro. “Sirve para integrar un poco más a las familias”, dice Daniel, como si recordara que antes, no hace tanto, las calles también eran espacios de comunidad.

El evento del domingo no será el único. En puerta ya se prepara una segunda edición de la feria comunitaria, además de proyectos más ambiciosos como la creación de un sendero turístico peatonal, actualmente en desarrollo. La visión es clara: no solo cambiar la imagen social, sino también la física.

Mientras tanto, todo comienza con algo sencillo: una invitación abierta, un escenario improvisado y la voluntad de creer que el cambio sí puede empezar en casa.

Este domingo, la colonia no solo será sede de un evento, sino de una posibilidad. Porque a veces, entre canciones, risas y aplausos, también se reconstruyen comunidades.

FOTO: EFRAÍN RAMÍREZ

PIE DE FOTO: Y es que, en tiempos donde la convivencia familiar parece diluirse, este tipo de iniciativas buscan rescatar justamente eso: el encuentro.