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El fotógrafo mexicano Rogelio Cuéllar presenta Cartografía de la memoria, una exposición que reúne más de cinco décadas de trayectoria a través de cerca de 100 fotografías analógicas en blanco y negro. La muestra, exhibida en el Seminario de Cultura Mexicana, se construye como un diario visual en el que el autor captura instantes de la vida cotidiana y la presencia silenciosa de personajes anónimos.
Curada por María Luisa Passarge, la exposición propone un diálogo entre imágenes de distintas épocas, muchas de ellas provenientes de negativos de los años setenta y ochenta. Lejos de una narrativa lineal o estrictamente periodística, Cuéllar plantea una colección de fotografías independientes que, al reunirse, trazan una cartografía emocional del tiempo y la memoria.
A lo largo del recorrido, el espectador se encuentra con figuras sin nombre: siluetas, sombras y escenas urbanas o rurales que revelan la esencia del entorno humano. Este enfoque ha sido constante en la obra del fotógrafo, quien inició su carrera en 1967 y ha transitado entre el fotoperiodismo y la fotografía de autor, destacando también en el retrato de figuras culturales.
Para Cuéllar, la fotografía es un ejercicio de observación silenciosa. Su interés no radica únicamente en documentar paisajes, sino en descubrir las historias que emergen de quienes los habitan. Esta mirada, afirma, se ha mantenido a lo largo del tiempo, aunque enriquecida por la experiencia y la reflexión sobre su propio trabajo.
En un contexto dominado por la inmediatez digital, el fotógrafo defiende con firmeza el valor de lo analógico. Considera que el proceso de revelar e imprimir fotografías conserva un carácter artesanal y una conexión más profunda con la imagen. Si bien reconoce la utilidad de la tecnología digital en el ámbito profesional, también advierte sobre los riesgos de depender excesivamente de herramientas como la inteligencia artificial, que —según señala— pueden imitar estilos sin la carga emocional del autor.
Cartografía de la memoria no solo es una retrospectiva, sino también una declaración de principios: una apuesta por la sensibilidad, la paciencia y la mirada humana en tiempos de automatización. La exposición estará abierta al público hasta el 24 de mayo de 2026, invitando a los visitantes a recorrer, a través de imágenes, un universo donde lo cotidiano se convierte en memoria viva.
FOTO: CORTESÍA
PIE DE FOTO: Cartografía de la memoria no solo es una retrospectiva, sino también una declaración de principios.
