La Razón Online

A un mes del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el conflicto entró en una fase de mayor intensidad, marcada por amenazas directas, operaciones militares sostenidas y un endurecimiento del discurso político en ambos frentes. Mientras Teherán insiste en que está preparado para un enfrentamiento prolongado, el presidente estadounidense, Donald Trump, elevó la apuesta al plantear abiertamente el control de recursos energéticos iraníes.
Las autoridades iraníes endurecieron su discurso al afirmar que el conflicto no terminará en el corto plazo y que su desenlace dependerá de las decisiones de Teherán. Un alto funcionario de seguridad sostuvo que el país está preparado para sostener operaciones ofensivas durante un periodo prolongado, en contraste con las estimaciones de Washington.
“Ésta es nuestra guerra, y no dejaremos de defendernos hasta que le enseñemos a Trump y a Netanyahu una lección histórica”, afirmó el funcionario, quien desestimó como poco creíbles los cálculos estadounidenses sobre una resolución en semanas. En días pasados, el secretario de Estado, Marco Rubio, señaló que el conflicto podría concluir en ese lapso, al asegurar que Irán saldría debilitado.

Asimismo, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, acusó a Washington de actuar con duplicidad. “El enemigo envía abiertamente un mensaje de negociación y, en secreto, planea un ataque terrestre”, advirtió. En ese sentido, aseguró que las fuerzas iraníes están listas para enfrentar cualquier incursión en su territorio.
Las advertencias también alcanzan el frente naval. Mandos iraníes señalaron que el portaaviones USS Abraham Lincoln sería atacado si entra en rango de acción, mientras aseguran mantener control sobre el estrecho de Ormuz y el golfo de Omán, puntos clave para el comercio energético global.
Más tarde, Donald Trump reveló en entrevista con el Financial Times que su objetivo estratégico incluye el control del petróleo iraní. “Para ser sincero, lo que más me gusta es extraer el petróleo de Irán”, afirmó. El magnate incluso abrió la posibilidad de una acción directa sobre la isla de Jarg, principal centro de exportación de crudo del país persa. “Tal vez tomemos la isla de Jarg, tal vez no. Tenemos muchas opciones”, dijo, al tiempo que minimizó las capacidades defensivas iraníes en esa zona.
También afirmó que las negociaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán, facilitadas por “emisarios” paquistaníes, continúan y muestran avances positivos. Sin embargo, se negó a ofrecer detalles específicos cuando se le preguntó si se podría alcanzar un acuerdo de alto al fuego para reabrir el estrecho de Ormuz en los próximos días.
“Nos quedan unos 3 mil objetivos, hemos bombardeado 13 mil, y otros dos mil por atacar”, dijo el mandatario estadounidense al medio, y añadió: “Se podría llegar a un acuerdo con bastante rapidez”.
Asimismo, afirmó que ha habido un “cambio de régimen” en Irán durante el transcurso de la guerra. “Hemos tenido un cambio de régimen, si ya lo miran, porque un régimen fue diezmado, destruido, están todos muertos”, dijo el republicano a los periodistas a bordo del Air Force One.
“El régimen que le siguió está en su mayoría muerto, y el tercer régimen, estamos tratando con gente diferente a cualquiera con la que se haya tratado antes. Es un grupo de gente totalmente distinto. Así que yo consideraría eso un cambio de régimen y, francamente, han sido muy razonables”, dijo.
El Dato: Según fuentes, las conversaciones iniciales entre Pakistán, Arabia Saudí, Turquía y Egipto se centraron en propuestas para reabrir el estrecho de Ormuz a la navegación.
Riesgos regionales. El conflicto también se ha regionalizado. Hezbolá y los hutíes de Yemen han intensificado ataques, mientras países del Golfo reportan interceptaciones de misiles y drones. En Israel, impactos en zonas industriales y residenciales han dejado heridos y generado preocupación por riesgos químicos.
En medio de este escenario, Pakistán impulsa contactos diplomáticos con apoyo de Turquía, Egipto y Arabia Saudita para buscar una salida negociada. No obstante, la falta de acuerdos concretos y el incremento de amenazas militares mantienen abierta la posibilidad de una escalada mayor.
Tras las conversaciones entre los ministros de Asuntos Exteriores de la región, el ministro de Asuntos Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, declaró que habían abordado posibles vías para poner fin de forma temprana y definitiva a la guerra en la región, así como la posibilidad de celebrar conversaciones entre Estados Unidos e Irán en Islamabad.
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Estado islámico advierte una ofensiva prolongada; el magnate plantea tomar activos energéticos y presume avances en ataques.
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