“Mi madre tenía la capacidad de tender puentes”, señaló Ramón Montoya
Isabel Nigenda Noticias

Eran las 3 de la tarde de un día de abril, de esos días que giran entre las aspas de los ventiladores un aire húmedo y sofocante, cuando la marcha lenta de la carroza funeraria que trasladó el cuerpo de la actriz, dramaturga, directora y productora de teatro Dolores Montoya Galguera, mejor conocida como Lola, Lolita Montoya, directora del grupo Calmecac quien cruzó por las múltiples esquinas de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez hasta llegar al Centro de la Cultural de Chiapas Jaime Sabines.
Poco a poco, los movimientos continuos del tiempo se condensaron en la imagen del descenso del féretro que contenía el cuerpo de Lola Montoya. En medio de dos hileras largas, los aplausos y voces de amigos resonaron hasta hacer eco en la acústica de las tablas del escenario del Auditorio del Centro Cultural.
En el escenario, las anécdotas con Lola Montoya surgieron de los recuerdos de risas, carcajadas lejanas que se asemejan a los ensayos y funciones de la emblemática puesta en escena “Bienvenido Conde Drácula”, obra que se montó por primera vez, el 26 de agosto de 1987 y donde los personajes de espanto como la Tisihua, el Cadejo, el Sombrerón, entre otros, año tras año hicieron reír a los tuxtlecos mediante la sátira política.
Precisamente, la risa era para la artista una herramienta lúdica, contagiosa y necesaria para disolver los males del alma, los cuales una vez derrocados le permiten al ser humano ser libre para hablar, expresar y unirse con otros seres que se reconocen entre los diálogos inagotables de la amistad.
“Mi madre tenía la capacidad de tender puentes”, señaló Ramón Montoya, al evocar la imagen de una mujer apasionada por el teatro. Su pasión la llevó a escribir obras, tales como: Bienvenida Conde Drácula, Capitán Malinche, Don Juan Tenorio Chiapaneco, Caperucita Feroz, El Negro Marimbo, Don Camilo y La Marimba Arrecha. Igualmente, pastorelas, y cuentos que discurren entre el lenguaje de la tragicomedia.
Finalmente, es importante mencionar que en la noche del 3 de abril, en el Teatro de la Ciudad “Emilio Rabasa”, en un emotivo homenaje, una tenue luz morada iluminó el nombre de Dolores Montoya Galguera, el cual se encuentra en el muro que conserva los nombres de las personalidades que han recibido el reconocimiento “Premio Chiapas”.
