Mientras hospitales y escuelas no cuentan con instalaciones dignas, hay alcaldes que derrochan recursos públicos

Ana Liz Leyte NOTICIAS

Desde que inició la administración del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, la austeridad republicana se estableció como uno de los preceptos de la Cuarta Transformación, incluso, uno de los fundamentos de Morena, es el humanismo mexicano, su finalidad es un cambio de régimen enfocado en la justicia social, la honestidad en la que el gobierno sirve al pueblo, no permitir la corrupción, la impunidad, ni puede haber gobierno rico con un pueblo pobre.

Sin embargo, se han detectado en todos los niveles de gobierno irregularidades que dejan en entre dicho la supuesta austeridad. Mientras hospitales y escuelas no cuentan con instalaciones dignas, hay alcaldes que derrochan recursos públicos.

“Recordemos que en la administración pasada dijeron que se iba a pasar una barredora de arriba hacia abajo y parece que eso no ha sucedido”, expuso Jovannie Marisela Ibarra Gallardo. 

En Comitán, el presidente municipal Mario Antonio Guillén Domínguez, conocido como el Señor Fox, ha ocupado este cargo por tercera ocasión, se ha caracterizado por cabalgar disfrazado del personaje El zorro, llega montado en un caballo pura sangre, un frisón holandés valuado en un millón de pesos.  

“Vemos que están peor, dijera aquel dicho, estábamos mejor cuando estábamos peor y eso habla perfectamente que en ningún momento se está pensando en la población y menos en los pobres”, expuso la diputada de oposición.

Ha sido sancionado por usar recursos públicos para promoción de su imagen, desvío de recursos y contratos de obras públicas con empresas fantasma, mantiene una deuda con Comisión Federal de Electricidad que supera los 325 millones de pesos y con el Sistema de Agua Potable de 107 millones de pesos.

El Poder Judicial recibió un presupuesto en 2025 de mil 259 millones de pesos, mientras que en este 2026, el recurso es de dos mil 115 millones de pesos. Un incremento de más de mil millones de pesos.

Mientras hospitales, escuelas y servicios básicos enfrentan recortes y desaparecen secretarías por un tema de recorte presupuestal, las y los servidores públicos mantienen o incrementan privilegios, es decir, la austeridad no aplica a las élites políticas.

Aunque la actual administración supuestamente se basa en la austeridad republicana como una política nacional, en los estados y municipios se aplica de manera desigual y selectiva.

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Mientras hospitales y escuelas no cuentan con instalaciones dignas, hay alcaldes que derrochan recursos públicos.

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