Aseguran que no hay certeza de que esto haya sido así, únicamente les entregaron el cuerpo y un certificado de defunción

Jhonatan González NOTICIAS

Lo que para las autoridades de Estados Unidos quedó asentado como una muerte por suicidio, para la familia de Royer Pérez Jiménez, un joven chiapaneco de 19 años fallecido bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Florida, es un caso de opacidad, aseguran que no hay certeza de que esto haya sido así, únicamente les entregaron el cuerpo y un certificado de defunción.

Este jueves Santo 17 días después de su muerte, el cuerpo del joven le fue entregado a su familia en la comunidad de Noctic, municipio de San Juan Chamula, Chiapas.

La inconformidad fue manifestada este jueves por Manuel Pérez Ruíz, tío del hoy occiso, aseguró que hay incertidumbre, porque no existe evidencia que fuera un joven con depresión ni adicciones.

“Nos crea una incertidumbre de que haya sido suicidio en virtud de que conocemos al muchacho desde su infancia, se ha portado bien durante el tiempo que estuvo en su etapa escolar básica (…) Supimos que se le hizo la necropsia de ley, sin embargo, no nos han informado el resultado tal cual, el motivo por el cual haya fallecido, cómo fue”, expuso.

Royer Pérez Jiménez es considerado la persona más joven que ha muerto en un centro de detención de migrantes desde que Donald Trump inició su segundo mandato en la Casa Blanca, según la organización estadounidense Detention Watch Network.

El joven fue detenido el 22 de enero en el condado de Volusia al salir del restaurante donde trabajaba. Los policías de Estados Unidos que lo detuvieron afirmaron que el joven proporcionó otro nombre, por lo que fue acusado de suplantación de identidad y resistencia a la autoridad. Posteriormente, fue trasladado el 26 de febrero al centro de detención del condado de Glades.

El 13 de marzo acudió a una audiencia que se desarrolló en inglés, donde únicamente comprendió que se había quedado sin abogado. Según relató a su padre en una llamada telefónica que le hizo horas después de la audiencia, que al día siguiente 14 de marzo solicitaría la deportación voluntaria.

Tres días después el 16 de ese mismo mes su padre recibió una llamada telefónica donde una persona que se identificó como Sheriff le notificó que su hijo fue encontrado “inconsciente y sin responder a estímulos”, y minutos más tarde falleció. Sin embargo, de acuerdo con el acta en una de las inconsistencias que hay sobre este caso, señalan que murió por suicidio y el método que utilizo fue ahorcamiento.

La acta se realizó el 19 de marzo, según consta en el mismo documento, es decir, tres días después de la defunción y el 20 de marzo fue archivada. Pero hasta ahora ninguna autoridad ni mexicana ni de Estados Unidos, le ha notificado a la familia sobre una investigación del caso.

Royer migró cuando tenía 15 años hacia Estados Unidos, con la intención de apoyar económicamente a sus padres y a sus cuatro hermanos menores, además de construir un patrimonio propio.

“Él estaba ahorrando para construir su casita, comprar un terrenito, o en un futuro tenía planes de venir a armar un trabajito en lo que puede en la comunidad”, agregó su familiar.

Hoy el féretro fue trasladado vía aérea, a la Ciudad de México y posteriormente por tierra hasta su lugar de origen. Las autoridades estadounidenses cobraron 8 mil dólares por el traslado, monto que fue cubierto mediante donativos ciudadanos y el dueño del restaurante donde trabajaba.

“Con la persona que también se encontraba trabajando en los Estados Unidos, ya fue que se hizo las movilizaciones, y ya fue que igual se movieron para hacer el traslado del cuerpo. Precisamente el día de hoy aterrizó su cuerpo en territorio de Chamula, Chiapas, a eso de las ocho y media de la mañana, y aquí tuvo su arribo en el domicilio donde lo vio nacer, a eso de las 9 horas de la mañana”, relató Manuel Pérez.

El cuerpo del joven llegó en un féretro de metal y vestido con ropa negra; sin embargo, por usos y costumbres fue cambiado a un ataúd de madera vestido con ropa tradicional; ir tras que el funeral se realiza en casa de sus padres, quienes prevén sepultarlo el próximo sábado.

La familia mantiene una exigencia clara, conocer la verdad sobre su muerte y que se haga justicia en caso de existir irregularidades o abusos.

“Entonces, la verdad, esperamos si el gobierno de la entidad o del país nos pudiera apoyar en ese aspecto, porque lamentablemente nosotros somos personas de escasos recursos económicos y no podemos llegar más allá de (…) Desconocemos también la cuestión de cómo ejercer justicia en diverso país”, concluyó.

PIE DE FOTO:

Aseguran que no hay certeza de que esto haya sido así, únicamente les entregaron el cuerpo y un certificado de defunción.

FOTO: Jhonatan González