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El emparrillado de la Liga UNIFLAG volvió a vestirse de manteles largos para albergar el duelo por la supremacía de la categoría Open Varonil. Las dos organizaciones más dominantes de la temporada, Diablitos y Mustangs, saltaron a la cancha con la firme intención de reclamar el trono en un compromiso que desbordó adrenalina de principio a fin. Tras un intenso intercambio de yardas y estrategias de anotación, el conjunto del averno hizo valer su jerarquía al adjudicarse la victoria por un marcador de 40-28, una hazaña que les permite alzar el trofeo por tercera ocasión consecutiva y consolidar una dinastía de época en el circuito.
Desde el silbatazo inicial, la contienda cumplió con las altas expectativas de la afición. Mustangs saltó al terreno de juego con una propuesta sumamente agresiva, buscando golpear primero e incomodar el esquema rival; sin embargo, la escuadra de Diablitos tiró de la experiencia acumulada en sus anteriores citas por el campeonato para enfriar la presión, ajustando sus líneas secundarias y respondiendo de manera contundente en los momentos de mayor apremio para dictar el ritmo de las acciones.
La gran figura de la tarde y bujía del ataque escarlata fue Efraín Penagos. El habilidoso jugador destrozó las coberturas del perímetro equino al tener una participación directa en la mayoría de las series que culminaron en la zona prometida, convirtiéndose en una pesadilla indescifrable para los coordinadores defensivos de Mustangs. Este soberbio despliegue de facultades físicas y contundencia en las diagonales no solo encaminó a Diablitos hacia la gloria, sino que le valió la distinción individual como el Jugador Más Valioso (MVP) de la gran final.
El conjunto de pura sangre no bajó los brazos y vendió cara la derrota, forzando un vistoso toma y daca en el marcador electrónico a lo largo de varios pasajes del encuentro. Pese al esfuerzo de Mustangs por acortar las distancias, la ofensiva de Diablitos presumió de una pulcritud quirúrgica para capitalizar cada pérdida de balón y administrar la ventaja en el último cuarto, apagando cualquier intento de remontada sobre el emparrillado.
El trámite del cotejo varonil estuvo condicionado por un factor físico determinante. Horas antes de disputar este compromiso, la franquicia de Mustangs había sostenido una extenuante batalla aérea para coronarse en la final de la Conferencia A del Open Mixto. Aunque el cuadro de pura sangre derrochó gallardía y carácter competitivo, el evidente desgaste muscular acumulado pasó la factura en la recta final del juego, una aduana física compleja frente a unos Diablitos que llegaron al emparrillado frescos y enfocados exclusivamente en la obtención del tricampeonato.
Con la conclusión del tiempo reglamentario, la celebración roja estalló en las instalaciones de la liga. Diablitos levantó una vez más el cetro absoluto, inscribiendo su nombre con letras de oro en la historia contemporánea de la Liga UNIFLAG gracias a una constancia envidiable. Más allá del resultado en la pizarra, esta final ratifica el crecimiento técnico y el nivel de competencia de la modalidad flag en la capital, regalando un espectáculo digno de postemporada que, al final del día, coronó la dinastía del cuadro del averno.
PIE DE FOTO: El receptor de Diablitos escapa de la presión defensiva para asegurar el ovoide en las diagonales y encaminar el tercer título al hilo de la franquicia.
FOTO: CORTESÍA
