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El rectángulo de juego número uno del emblemático parque Caña Hueca se vistió de gala para albergar un enfrentamiento que prometía chispas desde el anuncio del calendario: el choque de cuartos de final de la Liga Tuchtlán de Futbol. En este escenario, Boca Juniors Tuxtla y la Academia Tigres Tuxtla protagonizaron una batalla de alta intensidad física y rigor estratégico, donde finalmente el conjunto de esencia argentina logró validar su favoritismo al imponerse con un sólido marcador de dos goles contra cero, asegurando así su estancia en la antesala de la gran final.
Desde el silbatazo inicial, la disputa por la posesión del esférico fue encarnizada, concentrándose la mayor parte de las acciones en el sector medular, donde ambos planteles intentaron establecer condiciones rítmicas para dominar el encuentro. Fue la escuadra de la Academia Tigres Tuxtla la que estuvo a punto de romper el celofán de forma prematura; en los albores del cotejo, un potente disparo de la ofensiva felina sacudió el metal de la portería enemiga, un impacto caprichoso que ahogó el grito de gol de sus seguidores y que sirvió como una seria advertencia para la zaga boquense.
Pese al sobresalto inicial, el cuadro xeneize demostró madurez sobre el césped, ajustando sus líneas defensivas y encontrando profundidad a través de transiciones rápidas por las bandas. Esta mejoría en el funcionamiento colectivo no tardó en verse reflejada en la pizarra. Al cumplirse apenas el minuto cinco del primer tiempo, Isaac Chacón recibió un servicio medido en los linderos del área grande; haciendo gala de una técnica depurada, el atacante visualizó el adelantamiento del guardameta y sacó un disparo bombeado de gran manufactura que superó la estirada del cancerbero universitario para inaugurar el marcador. Tras el primer zarpazo, la dinámica se tornó equilibrada, con unos Tigres obligados a adelantar sus líneas en busca de la paridad, pero topándose con un muro defensivo que limitó su claridad frente al arco.
Llegado el minuto 15, el colegiado central ordenó la pausa reglamentaria para la hidratación, un respiro que los estrategas aprovecharon para realizar ajustes nominales y tácticos. Al reanudarse las hostilidades, la Academia Tigres mostró una faceta más agresiva, logrando una circulación de balón mucho más fluida en campo contrario; sin embargo, sus aproximaciones se diluían en el último toque. Por el contrario, Boca Juniors supo capitalizar una infracción cometida en zona de peligro al minuto 23 para ampliar la brecha. Etan Matías Ávalos se perfiló con determinación frente a la pelota y ejecutó un tiro libre magistral que pasó por encima de la barrera; aunque el portero felino se estiró al máximo, no pudo evitar que el esférico besara las redes al minuto 24, colocando el dos por cero definitivo que brindó tranquilidad a su causa.
En la parte complementaria, la tónica del encuentro se mantuvo bajo el sello de la intensidad. Boca Juniors Tuxtla optó por implementar una presión alta asfixiante que dificultó significativamente la salida limpia de los felinos desde su propio territorio. El desgaste físico comenzó a pasar factura a ambos conjuntos y, tras una segunda pausa para refrescarse, el ritmo de juego descendió sensiblemente, concentrando la actividad en la zona ancha del campo sin que se generaran nuevas oportunidades de peligro real en las áreas. Con el silbatazo final, se ratificó la victoria y el boleto a la siguiente fase para los xeneizes, quienes mantienen firme su aspiración al título en la competitiva Liga Tuchtlán de Futbol.
PIE DE FOTO: Los jugadores de Boca Juniors Tuxtla celebran su clasificación tras un intenso duelo de cuartos de final en el parque Caña Hueca.
FOTO: CORTESÍA
