Instituto Olímpico Internacional de Taekwondo celebra su promoción de mitad de año con una rigurosa evaluación para el talento de la entidad

NEIN GÓMEZ NOTICIAS

El Instituto Olímpico Internacional de Taekwondo cumplió con éxito una de las metas más significativas de su calendario institucional durante este mes de junio, al consumarse las evaluaciones correspondientes a su examen de cintas negras. La convocatoria reunió a un selecto grupo de alumnos que consiguieron amalgamar cada uno de los requisitos técnicos, físicos y disciplinarios exigidos por la organización para encarar esta rigurosa prueba de rendimiento de mitad de año.

Como dicta la tradición de la escuela, el recinto contó con el respaldo y la guía de los entrenadores titulares de las distintas filiales, así como con la presencia de una mesa de sínodos de alta calificación en el ámbito de las artes marciales. El jurado evaluador estuvo compuesto por la profesora Lucía Concepción Flores López, el profesor Oscar Román López Roblero, el profesor Walter Humberto Díaz Cano, el profesor Juan Fernando Borraz Ballinas y el profesor Glimer de León Molina, todos ellos comandados bajo la estricta dirección de Williams Enrique de León Molina, director general del organismo.

Las actividades sobre el área de competencia se extendieron por un lapso aproximado de 4 horas ininterrumpidas, periodo en el cual se dosificó el esfuerzo de un total de 415 atletas. Los artemarcialistas acudieron en representación de los diversos doyangs que operan de forma oficial en los municipios de San Cristóbal de Las Casas y la capital del estado, Tuxtla Gutiérrez. En esta edición del certamen, la generación de graduados buscaba ascender al grado de cinta negra 1er Poom, además de las promociones hacia los grados de danes mayores que comprendieron las escalas de 1er Dan, 2 Dan y 3 Dan.

El esquema de evaluación se estructuró de manera integral para medir los alcances reales de los aspirantes. Cada uno de los bloques de deportistas tuvo el espacio reglamentario para desplegar la ejecución de movimientos básicos de defensa y rutinas de pateo de alta velocidad. De igual forma, el sínodo calificó la precisión en los pasos de combate y las técnicas aplicadas de defensa personal, complementando el examen con la realización de las formas (Poomsae) obligatorias para el grado a avanzar, para finalmente cerrar el apartado físico con los tradicionales combates libres y la espectacular demostración en el rompimiento de tablas de madera.

Con el cierre de las actividades técnicas se dio paso al emotivo protocolo del cambio de cinta. Los sinodales de la prueba, en complicidad con los instructores directos de los evaluados, encabezaron el retiro de los antiguos grados para colocar las nuevas indumentarias oscuras; una ceremonia que fue atestiguada desde los graderíos por los padres de familia y tutores. Para inmortalizar la conclusión del ciclo, los organizadores reunieron a la totalidad de los aprobados para la captura de la fotografía oficial de la generación.

El cerrojazo definitivo de la cartelera marcial se dio mediante una amena convivencia social en la que los graduados, el cuerpo de profesores y los familiares compartieron los alimentos en una comida de fraternidad, un acto que sirvió como símbolo de cohesión institucional y que refrendó la formalidad y el compromiso que mantiene el Instituto Olímpico Internacional de Taekwondo en la formación de sus alumnos de excelencia.

Dentro de los nuevos graduados que conforman la prestigiada generación de junio 2026 destacan los taekwondoines Gilberto de Jesús Alejandro López, Jehosua Isaac Martínez Ambrosio, Karen Gissel Aquino Villalobos, Neftalí Roque Nucamendi, Alicia Domínguez Robledo, Héctor Miguel Guzmán Gómez, Paul Eduardo Ruiz Pérez, Jennifer Estefanía Escamilla Sánchez, Juan Pablo Velasco Aguilar, Valentina Hernández Pérez, Grecia Danaé Guzmán Gómez, Sara Soley Fonseca Ponce, Gabriela del Rocío Villafuerte Robles, Mía Issamar Soler Solís y Luis Alfredo Guirao Ramírez.

PIE DE FOTO: Los graduados de la institución marcial lucen sus nuevos cinturones acompañados por los sinodales tras concluir el protocolo de cambio de grados.

FOTO: NEIN GÓMEZ