El club chiapaneco se sumó a una iniciativa internacional simultánea para concientizar sobre la prevención de ahogamientos en la niñez

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Una contundente respuesta a favor de la vida y la prevención de accidentes se consolidó en la capital chiapaneca el pasado 25 de junio, fecha en la que la prestigiada institución El Delfín de Chiapas formó parte activa de la iniciativa internacional denominada The World’s Largest Swimming Lesson™️ (WLSL). Este movimiento de escala global posee el firme propósito de generar una profunda conciencia colectiva en torno a la relevancia de la seguridad acuática, estructurando una estrategia de alcance masivo mediante una lección de aprendizaje impartida de manera simultánea en complejos e instalaciones acuáticas distribuidas en 56 naciones de los diferentes continentes.

Para el desarrollo de esta relevante jornada formativa, un robusto contingente integrado por un total de 246 entusiastas nadadores pertenecientes a las 3 diferentes sucursales con las que cuenta el club El Delfín de Chiapas en el municipio de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, formalizaron su registro reglamentario. La convocatoria logró congregar con un éxito rotundo a sectores compuestos por niñas, niños, jóvenes y adultos, quienes se unieron en un mismo bloque con la meta compartida de robustecer sus destrezas acuáticas primordiales, al tiempo de impulsar de forma activa una sólida cultura de autocuidado y prevención tanto en el interior como en las zonas perimetrales de los espacios de agua.

La entidad deportiva que abanderó este esfuerzo local cuenta con un prestigio cimentado a lo largo de décadas. Fundado en el año de 1975 por el profesor Salvador Anzueto Rosales y la entrenadora Amanda Moguel Rodríguez, El Delfín de Chiapas se erige en la actualidad como un pilar institucional dotado de una vastísima trayectoria en el territorio mexicano, además de gozar de un amplio reconocimiento más allá de las fronteras nacionales. Su labor cotidiana se ha concentrado en el diseño y la ejecución de planes formativos especializados para bebés, infantes, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad, priorizando la enseñanza metodológica de la natación y la cimentación de herramientas vitales para propiciar una convivencia armónica y segura en los entornos líquidos.

«En El Delfín creemos que la seguridad acuática debe formar parte de la educación de toda persona. Aprender a nadar es importante, pero también lo es aprender a flotar, respirar, reconocer riesgos y tomar decisiones seguras dentro y alrededor del agua. Estas son habilidades que pueden acompañar a una persona durante toda la vida», manifestó de manera categórica Mónica Anzueto Moguel, quien se desempeña en las funciones de directora pedagógica del citado club.

En el marco del desarrollo de la que ha sido considerada formalmente como La Clase de Natación Más Grande del Mundo, los instructores y especialistas hicieron hincapié en que mitigar las cifras de ahogamientos en la sociedad civil demanda una articulación perfecta entre la vigilancia estrecha, la instrucción formal y el mantenimiento de infraestructuras plenamente controladas. De igual manera, se remarcó con insistencia que estas capacidades técnicas deben ser inculcadas desde las etapas más tempranas de la infancia y recibir un reforzamiento continuo durante las etapas subsecuentes del crecimiento, en virtud de que la salvaguarda personal no reside de manera exclusiva en el dominio técnico de los estilos tradicionales de nado, sino que engloba factores de supervivencia pura y un sólido discernimiento ante situaciones de peligro inminente.

Por su parte, el comité organizador de carácter central de esta cruzada humanitaria, cuya oficina matriz se localiza en los Estados Unidos, emitió un pronunciamiento de gratitud dirigido a las diversas sedes globales que respaldaron la causa. Los directivos norteamericanos expresaron su profundo agradecimiento hacia la totalidad de los asistentes que se dieron cita para la monumental lección, reconociendo el alto nivel de compromiso social de los cientos de complejos anfitriones que colaboraron para transformar esta edición número 17 en una fecha memorable de instrucción compartida, esparcimiento sano y difusión de competencias esenciales orientadas a salvaguardar vidas humanas.

La realización de este tipo de actividades adquiere un matiz de urgencia al contrastarse con los reportes oficiales emitidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), organismo que sitúa al ahogamiento como uno de los factores primordiales de fallecimiento por causas accidentales durante la etapa de la niñez en todo el planeta. Los análisis estadísticos arrojan un saldo desgarrador de aproximadamente 300 mil decesos anuales globales por esta vía, presentándose la preocupante constante de que casi una cuarta parte de estas fatalidades impacta a menores que no superan los 5 años de edad. En ese sentido, la corporación sanitaria internacional cataloga esta problemática como la cuarta causa de muerte recurrente en infantes que promedian de 1 a 4 años, y el tercer detonante de pérdida de vidas en pacientes de 5 a 14 años, una realidad epidemiológica que revalida la imperiosa necesidad de proveer a la comunidad estudiantil de conocimientos en natación básica y salvamento seguro, siempre bajo entornos estructurados por instructores certificados.

PIE DE FOTO: Cientos de alumnos tuxtlecos sumaron sus esfuerzos en las albercas del club para replicar la lección masiva de prevención que se realizó de forma simultánea a nivel global.

FOTO: CORTESÍA