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El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, a través del Museo del Palacio de Bellas Artes, impulsa el programa Charlas en torno al movimiento chicano como parte de la exposición Aztlán, túnel del tiempo, con el propósito de abrir espacios de diálogo en torno a la identidad, la memoria y las expresiones artísticas de esta corriente cultural.
Las actividades se desarrollan en la Sala Manuel M. Ponce, donde artistas, curadores y académicos reflexionan sobre el movimiento chicano como un fenómeno que articula experiencias migratorias, apropiación del espacio urbano y procesos de resignificación cultural a través del arte contemporáneo.
En la primera sesión, titulada (You gotta) Fight for your wall (to paint!), participaron integrantes del colectivo 3B Collective: Óscar Magallanes, Alfredo Díaz y Alexa Ramírez, bajo la moderación de Rubén Ortiz-Torres. Todos ellos cuentan con una trayectoria vinculada al arte público y la producción cultural en Los Ángeles, California.
Durante el encuentro, Alfredo Díaz destacó la importancia de la educación como herramienta para desarrollar una visión artística y acceder a espacios de expresión, particularmente en el ámbito del muralismo. Subrayó que la disciplina y la claridad de objetivos han sido claves en su trayectoria, así como la necesidad de creer en la propia identidad cultural.
Por su parte, Óscar Magallanes enfatizó que el arte chicano responde a una historia de resistencia frente al racismo y la exclusión, lo que lo convierte en una expresión vigente y necesaria. Señaló que los muros funcionan como registros de memoria colectiva, comparables a códices donde se narran historias comunitarias.
La artista Alexa Ramírez resaltó la importancia de considerar a la comunidad en la creación de murales, ya que el espacio público se convierte en un punto de encuentro donde el arte dialoga directamente con sus espectadores.
En una segunda jornada, los artistas Raúl Baltazar y Rubén Ochoa participaron en la mesa Escultura y territorio, donde abordaron temas relacionados con identidad, territorio y procesos creativos. Baltazar destacó su interés en las intersecciones entre mitología, cultura urbana e historia, mientras que Ochoa, influenciado por David Alfaro Siqueiros, reflexionó sobre la búsqueda de pertenencia dentro de la cultura chicana.
Como parte del programa, también se impartió el curso Técnicas básicas del mural: del boceto a la pared, enfocado en compartir herramientas prácticas para la creación de obras murales, así como en la exploración de la tradición del muralismo chicano del este de Los Ángeles.
Con estas actividades, el INBAL fortalece el diálogo cultural entre México y las comunidades chicanas en Estados Unidos, promoviendo la reflexión sobre identidad, memoria y arte como formas de resistencia y construcción colectiva.
FOTO: CORTESÍA
PIE DE FOTO: Con estas actividades, el INBAL fortalece el diálogo cultural entre México y las comunidades chicanas en Estados Unidos.
