STAFF NOTICIAS

En el marco del coloquio Con los ojos en la muerte. Miradas desde el arte y la cultura visual, realizado en el Museo Nacional de San Carlos, se abrió un espacio de reflexión profunda en torno a uno de los temas más universales y persistentes en la historia de la humanidad: la muerte. Durante la inauguración, el director del recinto del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), David Reynoso Pohlenz, destacó que la muerte ha sido una constante en las representaciones artísticas a lo largo del tiempo, debido a su carácter inevitable y su estrecha relación con la experiencia humana.

Este encuentro académico forma parte del programa público de la exposición El beso de la muerte. Representaciones mortuorias en el arte y la cultura visual del siglo XIX, la cual propone un análisis sobre las formas en que distintas sociedades han concebido el morir. En este contexto, se llevó a cabo un conversatorio inicial con la participación del curador Luis Gómez Mata y los historiadores Veka Duncan y Horacio Acosta, quienes ofrecieron distintas perspectivas sobre el tema.

Luis Gómez explicó que uno de los principales objetivos de la muestra es cuestionar cuánto se asemejan nuestras percepciones actuales de la muerte a las del siglo XIX. Asimismo, planteó la importancia de comprender qué significaba morir en esa época, marcada por transformaciones sociales, científicas y culturales. A lo largo del coloquio, añadió, se abordará la muerte desde diversas dimensiones como la memoria, la enfermedad, el duelo, la ausencia y el despojo, con el fin de generar una visión más amplia y crítica del fenómeno.

Por su parte, Horacio Acosta reflexionó sobre la condición inherente de la muerte en la vida humana, señalando que “desde el momento de nacer, estamos habitados por la muerte”. Esta idea remite a la constante presencia de la mortalidad en todas las culturas, lo que también se evidencia en el descubrimiento continuo de antiguas tumbas y prácticas funerarias. Acosta también subrayó los cambios ocurridos en el siglo XIX, particularmente la separación entre la Iglesia y el Estado, que dio lugar a la creación de panteones en las periferias urbanas. Esta medida, en su momento, generó rechazo social al percibirse como un alejamiento de lo divino.

En la misma línea, Veka Duncan destacó el proceso de desacralización de la muerte durante este periodo, así como la tensión entre ciencia y religión que redefinió las prácticas mortuorias. La aparición de cementerios modernos transformó rituales que hoy consideramos comunes, como llevar flores o encender veladoras, prácticas que surgieron precisamente en ese siglo.

El coloquio continúa con diversas mesas de trabajo que abordan temas como la memoria, el duelo y la violencia, además de conversatorios sobre la muerte digna y colecciones artísticas relacionadas con la vida y la muerte. En conjunto, tanto el coloquio como la exposición invitan al público a reflexionar sobre cómo entendemos la muerte en la actualidad, en contraste con las visiones del pasado.

La exposición reúne alrededor de 200 piezas que permiten apreciar la riqueza simbólica y cultural de las representaciones mortuorias del siglo XIX, ofreciendo una oportunidad única para replantear nuestra relación con la muerte y su lugar en el arte y la vida cotidiana.

FOTO: CORTESÍA

PIE DE FOTO: La exposición reúne alrededor de 200 piezas que permiten apreciar la riqueza simbólica y cultural de las representaciones mortuorias del siglo XIX.