Un mito nórdico que dialoga con las decisiones del presente

STAFF NOTICIAS

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Coordinación Nacional de Teatro y en colaboración con la compañía Teatrapos, presentan Fenrir: el dios lobo, dramaturgia basada en el mito nórdico del gran lobo hijo de Loki. Con adaptación de Yafté Arias y dirección de Andrea Cruz Meléndez, la puesta en escena se presenta en el Teatro El Galeón Abraham Oceransky del Centro Cultural del Bosque, en temporada hasta el 11 de marzo de 2026.

La obra se sitúa en el horizonte del Ragnarök, el acontecimiento final de la mitología nórdica que anuncia la caída de los dioses y el surgimiento de un nuevo ciclo. Tras la muerte de Balder —provocada por el engaño de Loki con una rama de muérdago—, el sonido del cuerno Gjallarhorn, soplado por Heimdall, estremece los mundos y marca el inicio del fin. En ese umbral emerge la figura de Fenrir, prisionero de Odín y señalado por la profecía como destructor del orden divino.

Entre el miedo y la traición, el montaje coloca en el centro el dilema del destino: si todo está escrito, ¿es posible elegir? La relación entre Fenrir y Tyr, dios de la guerra y del honor, aporta una dimensión íntima al conflicto épico. Su vínculo fraterno confronta la obediencia al mandato divino con la lealtad y el afecto, convirtiendo el sacrificio en una decisión profundamente humana.

Con las actuaciones de Mariana Morado, Omar Esquinca, Omar Sorroza, Félix Terán y Hugo Rocha, la propuesta articula un lenguaje contemporáneo que dialoga con niñas, niños y adolescentes sobre identidad, responsabilidad y consecuencias. A través de una potente estética visual —con escenografía de Tenzing Ortega y Érika Gómez, iluminación de Sara Alcantar, música original de Eduardo Arreola y producción general de Teatrapos—, la obra equilibra lo épico con lo poético.

Primer texto de una trilogía de Yafté Arias, Fenrir: el dios lobo ha consolidado, desde 2018, un proyecto escénico que conecta con públicos de distintas edades. En su octava y última temporada, la puesta reafirma el compromiso del INBAL por acercar a niñas, niños y jóvenes a experiencias teatrales de calidad que resignifican los grandes relatos universales desde una mirada actual. Así, el mito se transforma en espejo contemporáneo para reflexionar sobre el poder, la libertad y el valor de decidir.

FOTO: CORTESÍA

PIE DE FOTO: El mito se transforma en espejo contemporáneo para reflexionar sobre el poder, la libertad y el valor de decidir.