Todo cabe en esta obra que no teme mezclar, integrar, resignificar

Karla Gómez NOTICIAS

El escenario del Teatro Francisco I. Madero se transformó en un espacio de memoria, gozo y libertad. La obra Homenaje o cómo no nos dimos cuenta que lo que más nos gustaba era bailar, creada por Steph Sánchez (Chiapas) y Ángel Ruiz (Valles de Huatulco, Oaxaca), reunió a 14 jóvenes recién egresados de la Licenciatura en Danza para hacer lo que más les gusta: bailar. Pero no solo eso. Homenaje no fue únicamente una pieza coreográfica, sino una declaración potente y emotiva sobre el origen del movimiento y la legitimidad del placer en el arte.

Durante mes y medio de montaje, los creadores propusieron dos preguntas esenciales a los intérpretes: ¿cuál es tu primer recuerdo bailando? ¿qué danza te motivó a seguir? Las respuestas se convirtieron en el corazón palpitante de esta obra. Cada gesto, cada desplazamiento en escena, rindió tributo a esos primeros impulsos: la música que sonó en casa, los pasos ensayados en fiestas, las coreografías espontáneas en la calle. Así, Homenaje se construyó como un acto de recuperación de la memoria corporal, un tejido de historias personales que dialogan en colectivo.

Pero más allá del recuerdo, la obra lanza una crítica directa a las estructuras que pretenden definir qué es o no es danza. ¿Por qué habríamos de excluir lo que nace del gozo cotidiano? ¿Por qué negar la potencia artística del danzón, de la cumbia, de los pasos compartidos en una cocina o un patio? En este sentido, Homenaje defiende con fuerza la autenticidad del movimiento nacido del deseo y no del deber, del cuerpo que celebra y no del que obedece.

Desde el lenguaje de la danza contemporánea, la pieza se abre a múltiples formas: salsa, jazz, canto y teatralidad. Todo cabe en esta obra que no teme mezclar, integrar, resignificar. Y es justamente ahí donde la danza contemporánea revela su nobleza: en su capacidad de abrazar todas las historias, todos los cuerpos, todos los ritmos.
Homenaje es, en última instancia, una celebración del impulso vital de moverse. Un recordatorio de que lo que más nos gustaba y aún nos gusta es bailar. Y que, en ese gusto, simple y profundo, cabe todo.
Foto: Karla Gómez
Pie de foto: Homenaje es, en última instancia, una celebración del impulso vital de moverse