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La incertidumbre y el porvenir son dos temas que se han explorado a lo largo de la historia de la humanidad y la exposición Bajo el Signo de Saturno. Adivinación en el arte, que presenta el Museo Nacional de Arte (MUNAL), recinto del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), los aborda a través de la cultura visual y las representaciones artísticas.

“Con esta muestra exploramos cómo a través del arte podemos acercanos a temas que van más allá de lo científico o racional, y que también nos explican como seres humanos. Muchas de las piezas que están aquí hacen referencia al mundo simbólico, del conocimiento esotérico, pero también refiere al interés por conocer el porvenir, como lo es la astrología”, detalló en entrevista el curador del recinto David Caliz.

Conformada por más de 200 piezas, esta es una propuesta expositiva que explora la representaciones herméticas y esotéricas en el arte, con la idea de aperturar diálogos sobre la colección permanente del recinto.

Señaló que el núcleo dedicado a la astrología abre con la pieza Los reyes magos (1910), del artista duranguense Ángel Zárraga, a quienes se les consideran los primeros zoroastros, es decir, aquellos que miran las estrellas para entender el camino y la llegada del Mesías. “En el contexto de la exposición, nos interesó abordar este tema porque Jesús está regido bajo el signo de Capricornio, cuyo planeta es Saturno”, detalló.

Esta pieza llegó al MUNAL en 2015 y se ha abordado a través de distintas lecturas. En esta ocasión, el recinto propuso una lectura alquímica, tomando como referencia los estudios que hizo el políglota mexicano Ernesto de la Peña, quien fue considerado uno de los diecisiete sabios de finales del siglo XX.

“De la Peña nos regala una visión interesante. Él se fija en los regalos que se le otorgan al nacido, regido por el planeta Saturno: el oro, que es el material con el que gobernará en el mundo de los hombres; el incienso, que también reconoce su carácter espiritual y sagrado, y la mirra, que se utilizaba como ungüento para ungir a los muertos, vinculado también a la idea de que gobernará en el mundo de los espíritus”.

Explicó que, en términos formales, esta pieza es muy modernista y recupera los conceptos exóticos del orientalismo, que se puede ver en los cuerpos de los reyes, en las transparencias y los brocados de las capas. También ofrece algunos guiños sobre arte popular mexicano, específicamente en las vasijas y las bateas de Michoacán.

“Con todo esto, Zárraga recupera lo mejor de ambas tradiciones: la europea, en términos de un gran conocimiento sobre el simbolismo, el modernismo, el orientalismo, así como de los libros antiguos, puesto que la obra podría ser el frontispicio de un libro de horas, donde se da cuenta de la llegada de los Reyes Magos, con el elefante, los caballos y toda la comitiva que van a arropar al Niño Jesús. Pero también refleja su conocimiento sobre el arte popular mexicano”.

Añadió que en los evangelios apócrifos se da cuenta del nombre de los Reyes Magos que todos conocemos: Melchor, Gaspar y Baltasar, quienes representan los distintos continentes.

“La cartografía misteriosa que marca la estrella de Belén indica dónde se encontrará el Niño Jesús. En la representación de Ángel Zárraga se nos presenta un niño fantástico, que carga al mundo entre sus brazos”.

La muestra estará en exhibición hasta el 18 de enero en el Museo Nacional de Arte, ubicado en Tacuba 8, Centro Histórico de la Ciudad de México.

FOTO: CORTESÍA