Ahora, busca alguna alternativa por medio de las autoridades mexicanas
SERGIO GARCÍA CORRESPONSAL/NOTICIAS

TAPACHULA.- A dos meses de la llegada de migrantes cubanos a Tapachula, muchos han quedado a la deriva, otros han quedado a la deriva, mientras que unos más han empezado a autoemplearse de manera particular.
Raúl Garcés Díaz, un migrante cubano deportado de Estados Unidos, trabaja en un patio donde renta una vivienda donde pagan 2000 pesos por cada cubano, para su estancia y han aprovechado para poder sostenerse y autoemplearse.
Ahí, han improvisado un pequeño espacio para trabajar en actividades de soldadura, armado de techos de motocicletas o en su caso techados de viviendas o cualquier actividad que se requiera para sostenerse
El migrante, Ramiro
En el 2023, ingreso a Estados Unidos y en abril del 2025 lo detuvieron y estuvo preso 10 meses, ganó su caso y le dijeron que lo mandarían para un tercer país, como es México.
Al no tener alternativas para poder sobrevivir y documentos legales en Tapachula, señaló que el dueño de la casa que le renta le ha ayudado a comprar una máquina de soldar, una pulidora, un taladro y cinta para medir para empezar hacer unos trabajos.
En Tapachula, se encuentra como un ave, sin dueño, votado en un país donde no tiene un derecho a nada.
Ahora, busca alguna alternativa por medio de las autoridades mexicanas para que le puedan ayudar a tramitar sus papeles de manera legal y así poder trabajar de soldador o alguna otra actividad.
“No queremos una renta regalada, una medicina o un carro, yo me lo puedo comprar, únicamente una oportunidad de papeles para trabajar en este país”.
FOTO: SERGIO GARCÍA
PIE DE FOTO: Raúl Garcés Díaz, un migrante cubano deportado de Estados Unidos, trabaja en un patio donde renta una vivienda donde pagan 2000 pesos por cada cubano.
