Ana Liz Leyte NOTICIAS

En la capital de Chiapas; Tuxtla Gutiérrez, los tiempos de traslado no se comparan a las grandes urbes como CDMX, el área Metropolitana de Monterrey o Guadalajara, pues es una ciudad de tamaño medio con una población de 604 mil 147 habitantes (INEGI 2020) y una mancha urbana superior a los 74 km cuadrados.
Sin embargo, pese a ello, Erick Arévalo, y miles de personas más, dedican de hora y media a dos horas de traslado.
“En promedio, hora y media, dos horas, agarro dos colectivos, de Real, al centro y del centro a cualquier lugar, ya sea al trabajo o casa de mi novia”, dijo Erick Arévalo.
Para salir de casa, realizar sus actividades y regresar, Erick utiliza cuatro unidades del transporte público al día, lo que representa un gasto de 44 pesos diarios, 880 pesos mensuales o 10 mil 560 pesos al año sólo en movilidad.
“En el 2020, la SMyT del gobierno de Chiapas, presentó una serie de análisis de cuánto gastan en transporte público y resulta que el 48 por ciento de usuarios hacen dos trasbordos para llegar a su destino”, dijo Joseliny Díaz Torres, miembro del Colectivo “Menos Puentes Más Ciudad”.
De acuerdo al Colectivo “Menos Puentes Más Ciudad”, a través de información de la SMyT, en Tuxtla Gutiérrez, el 48 por ciento de usuarios hacen 2 trasbordos de ida, 17 por ciento hacen 1 trasbordo y 27 por ciento de usuarios hacen hasta 3 trasbordos de ida.
Los más de 90 minutos diarios que Erick y miles de tuxtlecos pierden en trasladarse repercuten en su estado de ánimo y en su salud física, reducen sus horas de sueño, y al ser Tuxtla Gutiérrez una ciudad calurosa, el agotamiento es constante.
“Resulta pesado cuando hay mucho tráfico y el calor, cansa”, agregó Erick Arévalo.
De acuerdo al INEGI, a nivel nacional, el 58.1 por ciento de la población tarda entre 31 minutos y más de dos horas en su trayecto. Esto impacta en la productividad de cada persona, pero incluso, en la productividad y como consecuencia; en la economía estatal.
“El tiempo que las personas invierten en el transporte público, es tiempo que no se invierte en actividades productivas, educativas, de cuidado, de ocio”, abundó Joseliny Díaz Torres.
Las afectaciones a la salud de las y los usuarios del transporte público, pueden ir desde estrés, ansiedad, problemas lumbares, cervicales, fatiga, problemas de circulación, problemas digestivos, hasta el fácil contagio de infecciones respiratorios, debido al hacinamiento.
Esta es la realidad que enfrentan miles de personas diariamente, quienes tienen que recorrer largas distancias, pero también sufren retrasos laborales, ausentismo familiar y bajo rendimiento en las actividades diarias.
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Destinar tantos minutos al día para movilizarse, hace que la población sufra retrasos laborales, ausentismo familiar y bajo rendimiento.
FOTO: Ana Liz Leyte
