Se consolida este año como una plataforma de vinculación e incubación empresarial, al ampliar su participación a seis universidades

Jhonatan González NOTICIAS

La segunda edición del Premio Emprendedor de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (CANACINTRA) en Chiapas se consolida este año como una plataforma de vinculación e incubación empresarial, al ampliar su participación a seis universidades, duplicar su bolsa económica a cerca de 200 mil pesos y reforzar el acompañamiento a los proyectos ganadores durante seis meses.

Durante la presentación oficial, Emiliano Esquinca Ávila, coordinador del Comité Organizador, subrayó que el premio “no es un concurso escolar”, sino una estrategia diseñada por la iniciativa privada para llevar proyectos universitarios “desde la semilla del aula hasta la industria”.

“Es un premio hecho por la iniciativa privada, con respaldo institucional del gobierno del estado y del municipio. Está basado en los estatutos nacionales de CANACINTRA y en su mandato de impulsar los ecosistemas productivos”, afirmó.

En Chiapas, explicó, existen más de 30 mil estudiantes universitarios con posibilidad de integrarse al certamen. Para esta edición participan seis instituciones: la Universidad Autónoma de Chiapas, la Universidad Politécnica, la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, el Tecnológico Nacional de México Campus Tuxtla Gutiérrez, Campus Cintalapa y la Universidad Tecnológica de la Selva.

A diferencia del año anterior, cuando participaron cuatro universidades, este 2026 se sumaron dos más. “No podemos correr si apenas estamos caminando, pero queremos hacerlo de manera estable”, puntualizó Esquinca Ávila.

El coordinador dejó claro que el premio no reconoce ideas en fase conceptual, sino propuestas con viabilidad técnica, financiera, económica y ambiental. “No premiamos conceptos, premiamos proyectos con viabilidad real”, sostuvo.

Los 18 proyectos seleccionados deberán estar alineados a los sectores industriales de la Cámara: automotriz, agroindustrial, metalmecánico, tecnologías de la información, economía y bienes de capital. El jurado calificador estará integrado por cuatro empresarios de la Cámara, un representante externo del sector académico y un integrante del sector gubernamental, bajo el modelo de “triple hélice” —empresa, universidad y gobierno— que impulsa la organización.

En la edición pasada se entregaron 100 mil pesos en efectivo —50 mil al primer lugar, 30 mil al segundo y 20 mil al tercero—. Sin embargo, este año la dinámica cambia.

“Estamos dando cerca de 200 mil pesos, pero no todo se entrega el día de la premiación. Parte de la bolsa se destinará al desarrollo y acompañamiento de los proyectos durante los siguientes seis meses”, explicó Esquinca Ávila, al señalar que los recursos se liberarán conforme los equipos cumplan metas establecidas.

El objetivo estratégico, enfatizó, es transformar proyectos universitarios en soluciones industriales con potencial de convertirse en empresas formales, promoviendo la inscripción ante el Seguro Social, el cumplimiento fiscal y la estructuración de modelos financieros sostenibles.

Por su parte, el presidente de CANACINTRA en Chiapas, José Francisco Lazos Morales, reconoció que en la primera edición hubo áreas de oportunidad.

“Como éramos novatos, desperdiciamos un año con muchos proyectos, porque les dimos el premio y desaparecieron. No les dimos el seguimiento adecuado”, admitió.

No obstante, aseguró que la experiencia adquirida permitirá mejores resultados. “Hoy vamos a capitalizar lo aprendido para encauzarlos mejor en el emprendimiento. Hay proyectos bastante serios en cada universidad, con viabilidad para industrializarse”, afirmó.

El evento se desarrollará durante dos días e incluirá conferencias y retos empresariales. Entre los ponentes confirmados se encuentra Rafa Jaime, alpinista que alcanzó la cima del Everest pese a tener discapacidad visual, así como representantes del sector tecnológico y empresarial.

Con esta segunda edición, CANACINTRA busca contribuir a frenar la migración de talento universitario en Chiapas y fortalecer el ecosistema productivo local, apostando por que los jóvenes no se queden en el aula, sino que evolucionen hacia empresas formales capaces de integrarse a la cadena de valor industrial del estado.

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Se consolida este año como una plataforma de vinculación e incubación empresarial, al ampliar su participación a seis universidades.

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