Luis Vallejo NOTICIAS

Ante el debate nacional sobre el fenómeno de las desapariciones en el país, el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, José Francisco González González, comentó en entrevista que las cifras oficiales en México no siempre corresponden a la realidad, ya que en ocasiones las estadísticas se manejan bajo criterios distintos a los que viven las familias afectadas.
Monseñor indicó que uno de los principales desafíos es contar con datos confiables y transparentes que reflejen la magnitud real del fenómeno, esto luego de que que organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas han señalado la gravedad del problema de las desapariciones en el país.
“Sí, en México las estadísticas no siempre corresponden a la realidad. Porque no siempre se hacen estadísticas ciertas, a veces las estadísticas se manejan por razones y criterios distintos a la realidad y por eso nos presentan estadísticas muy alegres cuando son cosas positivas. Muy disminuidas cuando son cosas no tan positivas. Aquí nos hace falta ciertamente tener institutos independientes que manifiesten la realidad tal cual es”, aseveró
En ese sentido, el arzobispo subrayó la necesidad de fortalecer instituciones que puedan medir con mayor independencia la situación del país, como el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, aunque reconoció que incluso estos organismos enfrentan limitaciones de recursos y presiones que pueden dificultar la elaboración de estadísticas completamente precisas.
Destacó que otro factor que complica conocer la dimensión real del problema, es que muchas desapariciones no se denuncian formalmente pues dijo que existen familias que prefieren no reportar la desaparición de un ser querido por temor, amenazas o desconfianza hacia las autoridades encargadas de investigar estos casos.
“Hay familias que guardan su angustia de manera interna porque también enfrentan presiones o amenazas, o simplemente no tienen confianza en la autoridad”, expuso.
Asimismo, señaló que el sentir de la sociedad y el llamado de las familias afectadas son indicadores que permiten dimensionar la gravedad del problema, incluso cuando las cifras oficiales no reflejan completamente la realidad.
Por otro lado, el arzobispo también se refirió a los casos en los que personas reportadas como desaparecidas posteriormente son localizadas y se determina que se trató de una ausencia voluntaria. Al respecto, consideró que cuando esto ocurre debería existir una disculpa pública o sanción, debido a la movilización social y de autoridades que se genera.
Monseñor reconoció que estas situaciones no representan la mayoría de los casos, pero pueden provocar alarma entre la población y distraer recursos de atención inmediata. Incluso comparó este tipo de situaciones con las llamadas falsas al número de emergencias, las cuales pueden derivar en sanciones o trabajo comunitario.
Para finalizar, el líder de la Iglesia católica señaló que la difusión de información incorrecta puede retrasar la actuación de las autoridades en casos reales, ya que los primeros momentos tras reportarse una desaparición son fundamentales para activar cercos de seguridad y realizar acciones de búsqueda oportunas.
Foto: Luis Vallejo
Pie: Monseñor dijo que las cifras oficiales en México no siempre corresponden a la realidad, ya que en ocasiones las estadísticas se manejan bajo criterios distintos a los que viven las familias afectadas.
