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La instancia de cuartos de final correspondientes a la Liga Tuchtlán dentro de la categoría Infantil Menor regaló un espectáculo pletórico de emociones vibrantes, nerviosismo al límite y una resolución de tintes dramáticos sobre el césped del centro deportivo Caña Hueca. En este escenario, la escuadra de CEFOR Campestre amarró su pasaporte hacia la antesala del título tras doblegar con un ajustado tablero de 2-1 al representativo de Club Necaxa en las postrimerías del tiempo reglamentario, dejando a la concurrencia al borde de las gradas durante la totalidad del compromiso.
Desde el silbatazo de apertura, ambas plantillas infantiles salieron a proponer un esquema de alta intensidad en cada palmo del terreno de juego, plenamente conscientes de la trascendencia matemática que poseía esta fase de eliminación directa del campeonato. El ritmo de juego se mantuvo equilibrado durante el amanecer del encuentro, propiciando aproximaciones de peligro en ambas áreas de meta y una disputa incesante en el círculo central por la posesión del esférico.
El invitado de honor llegó por conducto del cuadro de CEFOR Campestre gracias a la genialidad individual de Mateo Oliverio, quien capitalizó de gran forma un parpadeo en la zona de seguridad rojiblanca para definir con solvencia frente al guardameta, decretando el 1-0 parcial que inyectó confianza a sus compañeros. La anotación en contra obligó al cuerpo técnico de Necaxa a modificar su parado táctico y adelantar líneas operativas en pos de la igualada, brindándole un mayor dinamismo vertical al trámite del partido de futbol.
La reacción de la oncena necaxista se materializó con rapidez en el cronómetro. Mediante una secuencia asociativa correctamente hilvanada por las bandas, el atacante Thiago hizo acto de presencia en el área chica para dictaminar el empate de 1-1; este acierto devolvió el oxígeno al cuadro albirrojo y encendió los ánimos de los padres de familia y seguidores que poblaron el graderío del complejo de Caña Hueca.
Con la paridad establecida en los cartones, el cotejo se transformó en un duelo sumamente hermético y estratégico. Las dos instituciones cuidaron meticulosamente la salida con el balón controlado, rehuyendo a cualquier pifia en la línea de defensas y buscando con paciencia algún resquicio táctico que pudiera inclinar la balanza en un choque que, por su naturaleza, se preveía que se definiría estrictamente por descuidos milimétricos.
Cuando la afición en la tribuna vaticinaba que el compromiso finalizaría en tablas y obligaría a una prórroga, emergió una vez más la figura de Mateo Oliverio como el elemento desequilibrante de la tarde. En las postrimerías del tiempo de juego corrido, el artillero selló su cuenta personal al firmar el gol del doblete, registrando el 2-1 definitivo que desató la euforia colectiva en la banca de CEFOR Campestre.
Este mazazo en el epílogo del duelo resultó demoledor para Club Necaxa, escuadra que batalló con gallardía a lo largo de los 2 tiempos, pero que careció de la solvencia necesaria para resguardar la igualada en los instantes críticos, despidiéndose de la posibilidad de acceder a las semifinales de la categoría Infantil Menor.
A través de esta valiosa victoria, CEFOR Campestre se instaló con autoridad en la antesala de la gran final de la Liga Tuchtlán, haciendo gala de un sólido temple en los momentos de mayor apremio y una notable contundencia para descifrar partidos de alta fricción en la liguilla.
PIE DE FOTO: Los jóvenes futbolistas de CEFOR Campestre festejan eufóricos la obtención del boleto a semifinales de la Liga Tuchtlán tras un extenuante partido de cuartos de final celebrado en el empastado de Caña Hueca.
