Luis Vallejo NOTICIAS

Más que ofrecer una definición académica cerrada, el libro ¿Qué es la crónica? del maestro Marco Antonio Orozco Zuarth busca abrir una conversación sobre el oficio de narrar la realidad desde la experiencia de quienes han dedicado años a cultivarlo.
Durante la presentación de la obra y en entrevista, el autor explicó que este proyecto comenzó a gestarse hace varios años a partir de una inquietud constante dentro del gremio de cronistas: la ausencia de un marco conceptual que permita comprender la crónica como una práctica ligada a la memoria colectiva, la identidad y el registro de la vida cotidiana.
“Es un libro que ya tiene varios años que se concibió y logramos hacerlo el año pasado. Es importante porque construye nuevas formas para entender qué es la crónica desde la perspectiva de todos aquellos que la hemos cultivado desde hace muchísimos años”, expresó.
Con cerca de tres décadas de experiencia como cronista en Chiapas, Orozco Zuarth relató que la idea surgió tras el intercambio de experiencias con cronistas de distintos municipios y estados del país, quienes coincidían en una pregunta recurrente: cómo definir un oficio que históricamente ha sido entendido desde enfoques históricos, literarios o periodísticos, pero que pocas veces se estudia desde la práctica cotidiana.
El autor recordó que el concepto moderno del cronista tomó fuerza en México a partir de encuentros nacionales realizados en la década de los setenta, aunque señaló que aún existe un vacío teórico respecto al trabajo que realizan quienes documentan historias comunitarias, tradiciones, testimonios vecinales y hechos cotidianos.
Para ello, la obra parte de tres preguntas centrales: ¿qué es la crónica?, ¿por qué soy cronista? y ¿cómo se escribe una crónica?. Las respuestas fueron construidas mediante una interpretación filosófica y hermenéutica de diversos testimonios de personas dedicadas al oficio.
Uno de los aspectos que el libro busca transformar es la percepción tradicional del cronista como una figura ligada exclusivamente a personas de edad avanzada.
“Antes imaginábamos al cronista como un señor grande que sabía mucho por los años. Eso lo rompimos. Invitamos incluso a niños y jóvenes a hacer crónica y descubrimos que tienen una visión distinta del mundo y también pueden expresarla desde su propia óptica”, señaló.
En ese sentido, el autor subrayó que la crónica no tiene edad y representa una herramienta accesible para nuevas generaciones interesadas en narrar su entorno.
Al ser cuestionado sobre el consejo para quienes desean iniciarse en este género, Orozco Zuarth fue enfático: comenzar por la lectura y la observación.
“Primero hay que leer crónicas ya escritas para tener formación; después escribir mucho, observar, documentarse y leer para poder plasmar aquello que sea de interés en su tiempo”, recomendó.
Para finalizar, adelantó que esta publicación forma parte de un proyecto más amplio que contempla futuras obras enfocadas en profundizar sobre el sujeto cronista y las metodologías para profesionalizar este ejercicio, con el objetivo de avanzar hacia una teoría propia de la crónica.
Foto: Luis Vallejo
Pie: Esta obra parte de tres preguntas centrales: ¿qué es la crónica?, ¿por qué soy cronista? y ¿cómo se escribe una crónica? cuyas respuestas fueron construidas mediante una interpretación filosófica y hermenéutica de diversos testimonios.
