Ana Liz Leyte NOTICIAS

Durante varios años, niñas, niños y jóvenes interrumpieron sus estudios por la violencia que azotó Chiapas, particularmente en las regiones Norte y Fronteriza, donde el cierre de planteles, la suspensión de clases presenciales y la incertidumbre en comunidades escolares marcaron la dinámica educativa.
En distintos municipios, la inseguridad alteró calendarios, limitó la movilidad del personal docente y afectó la asistencia regular del alumnado.
Sin embargo, a un año de la nueva administración que encabeza Eduardo Ramírez Aguilar, la estabilidad y la paz regresaron a la entidad y, con ello, la reapertura de escuelas que fueron tomadas y controladas por grupos de la delincuencia organizada, manifestó Raúl Bonifaz Moedano, representante de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en Chiapas, quien señaló que el restablecimiento de condiciones mínimas de seguridad permitió reactivar de manera progresiva la vida escolar en zonas que permanecían en rezago.
En ese contexto, destacó el impacto en el entorno educativo y familiar, al subrayar que la recuperación no solo se refleja en la apertura física de los planteles, sino en la reconstrucción de la confianza entre los actores del sistema educativo.
“Lo más importante ha sido la posibilidad de que haya un ambiente de tranquilidad, una percepción de paz tanto en la comunidad académica como en la comunidad escolar; es decir, en alumnas y alumnos, y sobre todo que esa percepción de paz y de tranquilidad se dé en las familias”, explicó el funcionario.
Derivado de ello, sostuvo que el regreso a clases en estas regiones permitió restablecer actividades administrativas, procesos de evaluación, trámites escolares y dinámicas académicas que permanecían suspendidas por condiciones de inseguridad, lo que también implicó reorganizar horarios, plantillas docentes y esquemas de atención para garantizar la continuidad del ciclo escolar.
En materia de distribución de materiales, puntualizó que el operativo para garantizar la llegada de los libros de texto gratuitos a cada plantel representó un paso clave dentro de este proceso de normalización, ya que implicó la logística de traslado, resguardo y entrega en comunidades de difícil acceso, incluidas aquellas que en años anteriores registraban incidentes que impedían el ingreso de personal o vehículos oficiales, por lo que su realización sin contratiempos fue considerada un indicador de las nuevas condiciones que prevalecen en la entidad.
“Iniciaría por decirte que la entrega de los libros de texto gratuitos se realizó en todas las escuelas de educación básica, primaria y secundaria. Se llevó a cabo con total tranquilidad, sin un solo incidente en ninguna parte del territorio chiapaneco”, dijo.
Indicó que, de manera paralela al proceso de distribución, en varios planteles fue necesario realizar trabajos de rehabilitación, limpieza y revisión de infraestructura, debido al tiempo que permanecieron cerrados o con actividades intermitentes, por lo que brigadas de apoyo y personal directivo intervinieron para dejar en condiciones óptimas aulas, mobiliario y espacios comunes antes de retomar las clases de manera regular.
“Podemos hablar también de Pantelhó, que era una zona conflictiva para la actividad académica, donde maestros y maestras tenían dificultades para recibir a niñas y niños en clases. Finalmente, Pantelhó se encuentra en tranquilidad, al igual que Tila, que eran municipios con conflictos”, explicó.
La Secretaría de Educación Pública dará seguimiento permanente a las condiciones de seguridad en los centros escolares, así como a los indicadores de asistencia y permanencia, con el fin de garantizar la continuidad de las clases en todo el estado y evitar retrocesos en las regiones que durante años enfrentaron interrupciones en el servicio educativo.
PIE DE FOTO:
La distribución de libros de texto gratuitos se realizó en todo el territorio chiapaneco sin registrar incidentes.
FOTO: Ana Liz Leyte
