Entre la cosmovisión zoque y la vida urbana contemporánea

KARLA GÓMEZ NOTICIAS

Cada año, en los días previos al Miércoles de Ceniza, la ciudad de Tuxtla Gutiérrez se transforma en un territorio donde la memoria camina por las calles. El Napapok – Ettzé, nombre con el que se conoce al carnaval zoque, no es solo una celebración festiva: es una manifestación viva de identidad, fe y resistencia cultural que este 14 y 15 de febrero de 2026 volverá a recorrer los barrios tradicionales de la capital chiapaneca.

La danza se ejecuta principalmente en los barrios principales de la ciudad, visitando hogares con arraigo ancestral, así como ermitas e iglesias. No se trata de un espectáculo montado para el turismo, sino de un ritual comunitario que entra a las casas, que saluda a las familias y que reafirma vínculos. El sonido del tambor y el carrizo marca el ritmo de un recorrido que une lo sagrado y lo cotidiano, lo festivo y lo ceremonial.

En el centro de la escena aparece el danzante principal, quien porta un imponente penacho de plumas de guacamaya. Su presencia impone y a la vez convoca: es figura simbólica, eje del movimiento colectivo. A su lado camina una niña llamada alacandú, ofreciendo flores de sospó como gesto de ofrenda y renovación. La imagen conjuga fuerza y delicadeza, tradición y continuidad generacional.

Alrededor de ellos, hombres disfrazados de ancianas zoques irrumpen con bromas y juegos, interactuando con quienes observan y participan. Su papel es fundamental: a través del humor y la sátira, equilibran la solemnidad del rito y recuerdan que el carnaval es también espacio de crítica, convivencia y catarsis comunitaria.

El Napapok – Ettzé no solo antecede al calendario litúrgico; antecede también a la memoria. Es un puente entre el pasado y el presente, entre la cosmovisión zoque y la vida urbana contemporánea. En cada paso, en cada golpe de tambor, la ciudad se reconoce en sus raíces. Y mientras el penacho avanza por las calles de Tuxtla, no solo danza un personaje: danza un pueblo que se rehúsa a olvidar quién es.

FOTO: KARLA GÓMEZ

PIE DE FOTO: El Napapok – Ettzé no solo antecede al calendario litúrgico; antecede también a la memoria.