Montana, Rhode Island y Hawái, sin presencia; narrativa actual puede llevar a sobrestimar alcances de estos grupos en México y subestimar los que tienen allá, advierten analistas

La Razón

Mientras México trabaja para detener el cruce de drogas a Estados Unidos, con un incremento en el porcentaje de decomisos en la frontera norte, en medio de las presiones de Donald Trump en materia de seguridad, los cárteles del narcotráfico operan a sus anchas en territorio estadounidense, con presencia probada en 47 de los 50 estados.

Así lo revela la más reciente Evaluación Nacional de Amenazas de Drogas 2025 de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés). Un mapa, con base en este informe, elaborado por el centro de investigaciones InSight Crime, permite ver una distribución casi equitativa de cinco organizaciones criminales de origen mexicano por toda la geografía de Estados Unidos; éstos son: el Cártel Jalisco Nueva Generación, Cártel de Sinaloa, Cártel del Golfo, Familia Michoacana y Cártel del Noreste.

Sólo los estados de Montana, Rhode Island y el archipiélago de Hawái no registran presencia de estos cárteles, aunque la DEA tampoco los exenta en sus registros de flujo de sustancias ilícitas.

El análisis de InSight Crime, publicado en mayo de 2025, explica que “la creciente presión del Gobierno de Estados Unidos sobre los grupos criminales mexicanos ha alimentado una narrativa exagerada sobre su alcance, lo que podría llevar a sobrestimar su capacidad operativa” en México y a subestimar sus operaciones en Estados Unidos.

Una de las acciones más recientes que dan cuenta de esto se llevó a cabo el 6 de mayo, cuando la DEA desplegó operativos simultáneos en Nuevo México, Utah, Nevada, Oregon y Arizona. Como resultado, las autoridades decomisaron una cantidad récord de fentanilo, además de metanfetamina, cocaína, heroína, armas de fuego y alrededor de 4.6 millones de dólares en efectivo.

También fueron arrestados 16 presuntos integrantes de una organización criminal. Once de ellos, incluyendo el supuesto líder, Heriberto Salazar Amaya, enfrentan cargos formales por distribución minorista y posesión de fentanilo.

En ese entonces, la fiscal general, Pamela Bondi, declaró que el operativo fue un “golpe significativo al Cártel de Sinaloa”.

Desde México, la Presidenta Claudia Sheinbaum ha insistido en que Estados Unidos debe hacer su parte y detener la distribución de drogas en su propio territorio y ha defendido que su Gobierno ha hecho esfuerzos concretos en el combate al crimen organizado.

InSight Crime sostiene que los grandes grupos criminales mexicanos mantienen influencia en territorio estadounidense principalmente a través de células y operadores independientes que se encargan del menudeo y la logística, más que mediante un control directo del mercado final. Esto, según el informe, dificulta que los golpes en la frontera se traduzcan automáticamente en una reducción del consumo dentro de Estados Unidos.

En 2025, el Gobierno de México reportó resultados inéditos con la estrategia implementada desde febrero de ese año en los estados fronterizos. De acuerdo con cifras oficiales, hasta mediados de diciembre, las autoridades habían asegurado más de 120 toneladas de distintas drogas, entre ellas alrededor de 602 kilogramos de fentanilo, además de detener a casi 11 mil personas como parte del reforzamiento de operativos contra el trasiego hacia el norte.

Los aseguramientos reportados por México en 2025 representan un incremento cercano al 49 por ciento en volumen respecto a la droga incautada en 2024 en esa misma franja fronteriza.

En este contexto, el especialista en seguridad David Saucedo afirmó que los cárteles mexicanos concentran en Estados Unidos la logística y el traslado de drogas, mientras que pandillas locales se encargan en muchos casos del narcomenudeo, lo que explica por qué no se observan niveles de violencia similares a los de México.

“El transporte y la entrega de los cargamentos los hacen los cárteles mexicanos; con pandillas locales ellos se encargan de la distribución y la venta al menudeo”, explicó en entrevista con La Razón.

Precisó que en ciudades como Los Ángeles, Nueva York o Chicago sí existen redes vinculadas directamente a organizaciones mexicanas, pero en otras regiones “los cárteles han funcionado como proveedores y las redes locales son las que controlan la comercialización”.

David Saucedo indicó que la aparente distribución equilibrada responde a acuerdos entre organizaciones y una estrategia deliberada para no detonar conflictos armados. “Los grupos criminales tratan de no incrementar la violencia en Estados Unidos para no generar una reacción de los estadounidenses”, sostuvo, aunque señaló que hay zonas en disputa como Miami y que también influyen pactos específicos, como los alcanzados entre Los Chapitos y el Cártel Jalisco Nueva Generación para repartirse territorios.

El experto advirtió que no basta con contar estados para establecer qué tanta influencia tiene cada uno de los grupos criminales. “Aunque parezca que Jalisco tiene más presencia territorial, Sinaloa sigue dominando el mercado porque está en Chicago, Nueva York, Los Ángeles y San Francisco; esas zonas metropolitanas superan lo que puede representar estar en veinte estados pequeños”, afirmó.

El especialista también cuestionó la estrategia de Washington en el combate al narcotráfico y aseguró que históricamente ha priorizado actuar fuera de su territorio. “Combatir el narco en las calles de Estados Unidos implicaría restringir derechos civiles; no puedes revisar una mochila o detener a alguien sin causa. Por eso decidieron concentrar el grueso del combate en la producción y el transporte”, dijo, aunque aclaró que sí existen operativos internos, pero con menor visibilidad pública.

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Cárteles del narcotráfico operan a sus anchas en territorio estadounidense, con presencia probada en 47 de los 50 estados.

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