KARLA GÓMEZ NOTICIAS

Hacer arqueología no es como en una película de “Indiana Jones” ni en un videojuego de “Lara Croft”. Aunque estas representaciones son emocionantes y visualmente espectaculares, distan mucho de la práctica real de esta disciplina. En su libro Cine y arqueología. La arqueología de la gran pantalla, el arqueólogo español Carlos Tejerizo García analiza cómo ha evolucionado la figura del arqueólogo en la historia del cine, destacando la distancia entre la ficción y la realidad.
“El trabajo arqueológico real es emocionante, pero nadie querría ver a alguien rellenando informes o lidiando con políticos y administrativos para obtener permisos de excavación durante 90 minutos de película”, señala Tejerizo con humor. A pesar de ello, reconoce que la arqueología ha logrado un espacio importante en el cine, precisamente porque satisface el deseo del público de explorar lo desconocido. Según el especialista, las películas permiten experimentar la emoción de descubrir tesoros que podrían cambiar la forma de entender al ser humano, sin tener que pasar por la rutina administrativa que caracteriza al trabajo real.
Una de las principales diferencias, explica Tejerizo, es que en el cine los métodos arqueológicos se presentan simplificados, reduciendo el proceso a la mínima expresión. Este punto coincide con la investigación del arqueólogo mexicano Luis Alberto López Wario, autor de Arqueólogos en la pantalla. Noventa miradas al quehacer arqueológico. López Wario destaca que los arqueólogos de ficción poseen habilidades casi sobrenaturales para interpretar objetos y códices, y en sus investigaciones se suele ignorar el contexto de los hallazgos.
“Un objeto está inmerso en un momento histórico y rodeado de otros objetos que tienen una relación entre sí. En las películas, los objetos aparecen aislados y, por lo general, se representan como piezas sagradas o poderosas, lo cual no refleja la realidad de nuestro trabajo”, explica López Wario.
Otro aspecto a considerar es la ética de los arqueólogos ficticios. Según Tejerizo, la mayoría de estos personajes se representan como ‘buenos’, ya que sus expediciones suelen tener como objetivo salvar al mundo de alguna amenaza. Sin embargo, también es posible verlos como saqueadores, que extraen objetos sin considerar su significado cultural o el impacto en las comunidades de origen.
En resumen, la arqueología en el cine mezcla aventura, misterio y un toque de fantasía, pero rara vez muestra la disciplina tal como es: un trabajo meticuloso, lleno de paciencia y de respeto por la historia y las comunidades. Aun así, su presencia en la pantalla grande ha permitido despertar interés en el público por el estudio del pasado, lo que demuestra que, aunque exagerada, la ficción puede ser una puerta de entrada a la fascinante realidad de la arqueología.
FOTO: KARLA GÓMEZ
PIE DE FOTO: Entre fantasía y realidad.
