Luis Vallejo NOTICIAS

La migración, en sus distintas modalidades y causas, se ha convertido en un fenómeno con impactos directos en el cambio climático y en la configuración social y territorial tanto de las comunidades de origen como de destino, así lo advirtió la doctora Deysi Ofelmina Jerez Ramírez, investigadora de tiempo completo del Instituto de Gestión de Riesgos y Cambio Climático de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH).
La especialista detalló que su trabajo de investigación es de carácter multidisciplinario, enfocado en el análisis, identificación y propuestas para la reducción del riesgo de desastres, a partir del estudio de fenómenos físicos —como la actividad volcánica y sísmica—, pero también de procesos sociales y territoriales, los cuales resultan fundamentales en un estado con las características geomorfológicas, sociales y culturales de Chiapas.
Indicó que la entidad representa un “laboratorio natural” para el estudio del riesgo y el cambio climático, ya que no solo se analizan fenómenos naturales, sino también los impactos económicos y sociales, como los efectos en la actividad turística y los procesos de movilidad humana.
En este contexto, la doctora Jerez Ramírez destacó su participación en investigaciones sobre migración climática, algunas de ellas en coordinación con organismos como UNICEF, ante la preocupación por la incidencia de estos desplazamientos en el territorio chiapaneco.
“La migración tiene diferentes niveles, diferentes intensidades, pero también tiene diferentes causas, son aspectos multidimensionales, como por ejemplo temas económicos, pobreza, marginación, pero si a esto le sumamos algunos procesos ambientales, que incentivan o llevan a que las personas dejen sus lugares habituales de residencia, pues obviamente, no solamente en el lugar de salida, sino en el lugar de llegada” expuso.
En ese sentido, advirtió que las ciudades y comunidades receptoras no están planificadas para recibir grandes volúmenes de población en periodos cortos, lo que provoca alteraciones en la dinámica social, en el uso del suelo y en el entorno ambiental, como la deforestación para la creación de nuevos asentamientos humanos.
Asimismo, señaló que estas migraciones inciden en la cotidianidad de quienes ya habitan los territorios, al modificar la demanda de servicios, la ocupación del espacio y la exposición a distintos riesgos ambientales.
Foto: Luis Vallejo
Pie: Advierten que las ciudades y comunidades receptoras no están planificadas para recibir grandes volúmenes de población.
