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¿Puede el lenguaje expandir nuestra percepción del mundo? Para el filósofo y místico hindú Patanjali, esa posibilidad existe cuando la mente alcanza un estado profundo de silencio, un espacio interior donde se abren nuevas formas de creatividad y conocimiento. Esta premisa es el eje de El sueño de Patanjali, la nueva novela del escritor y divulgador de la ciencia José Gordon, una obra que entrelaza literatura, filosofía y neurociencia para explorar los límites de la conciencia humana.
Gordon explica que, desde la visión de Patanjali, el silencio no es únicamente una experiencia individual, sino un estado que conecta con el silencio de la naturaleza misma. En ese punto, afirma, la mente puede interactuar con fuerzas que normalmente consideramos inaccesibles. “Así como mueves la mano, podrías mover otras fuerzas de la naturaleza. Esto comúnmente se considera poderes supranormales”, señala el autor, subrayando que se trata de una percepción distinta del mundo y de uno mismo.
La novela narra la historia de un neurocientífico que, a lo largo de su carrera, se enfrenta a casos clínicos difíciles de explicar desde la ciencia tradicional. Su camino se cruza con el de un maestro de sánscrito vinculado a la tradición de Patanjali, quien lo introduce en los misterios del lenguaje como una herramienta capaz no sólo de nombrar la realidad, sino de transformarla. A partir de ese encuentro, el protagonista se adentra en territorios donde la razón científica dialoga con experiencias profundas de percepción y sentido.
Esta exploración conecta con reflexiones presentes en la obra de autores como William B. Yeats, Mircea Eliade y Gustav Meyrink, cuyas visiones de lo simbólico, lo místico y lo alucinante también son analizadas por el neurocientífico dentro de la novela. Gordon propone así un recorrido por universos internos poco explorados, tan desconocidos como plausibles, que desafían las fronteras entre lo real y lo imaginado.
“El universo externo lo conocemos muy bien: hemos fotografiado agujeros negros”, reflexiona Gordon. “Pero aún desconocemos el universo interno y lo que ocurre cuando miles de millones de neuronas entran en un silencio profundo donde, según los testimonios antiguos, nos integramos con toda la naturaleza”. En ese sentido, la novela dialoga con la poesía y el pensamiento de Octavio Paz, quien hablaba de un nivel de experiencia donde el “yo” y el “tú” se funden en un “nosotros”.
Más allá de la ficción, El sueño de Patanjali plantea un desafío central para la ciencia contemporánea: comprender el fenómeno del lenguaje y de la literatura desde la neurociencia. Para Gordon, se trata de un reto enorme, pues aunque existen herramientas capaces de registrar la actividad cerebral, aún resulta difícil explicar la experiencia íntima de lo que pensamos, imaginamos o soñamos. Así, la novela se convierte en una invitación a explorar lo más profundo del ser humano, donde la literatura funciona como una “soledad acompañada” que abre preguntas esenciales sobre la conciencia y el sentido de existir.
FOTO: CORTESÍA
PIE DE FOTO: La novela narra la historia de un neurocientífico que, a lo largo de su carrera, se enfrenta a casos clínicos difíciles de explicar desde la ciencia tradicional.
