En 2026, esta manifestación continúa consolidándose como un acto colectivo de identidad

KARLA GÓMEZ NOTICIAS

Desde hace casi una década, las chiapanecas se reúnen cada 14 de enero para recorrer las calles de Chiapa de Corzo, en el marco de la tradicional Fiesta Grande, una de las celebraciones culturales y religiosas más representativas de Chiapas. En 2026, esta manifestación continúa consolidándose como un acto colectivo de identidad, fe y preservación de las tradiciones locales.

Ataviadas con el traje de chiapaneca —considerado el traje típico del estado—, mujeres de distintas edades comenzaron a congregarse en la Casa de la Chiapaneca, punto de encuentro previo al inicio del recorrido.  Se llenó de color y movimiento mientras las participantes bailaban al ritmo de la música de teclado, acompañada del tradicional tambor y carrizo, frente al altar dedicado a San Antonio Abad, uno de los santos patronos de la festividad.

Niñas, jóvenes y adultas lucieron con elegancia los vestidos confeccionados por artesanas locales, encargados con meses de anticipación. Cada prenda refleja no solo el talento y la dedicación del bordado a mano, sino también una historia personal que habla del profundo amor por la cultura y las raíces chiapacorceñas. Los diseños, únicos en colores y motivos florales, se convierten en una expresión viva de la memoria colectiva.

De acuerdo con las propias participantes, este recorrido surgió como una propuesta comunitaria para otorgar a las chiapanecas un día especial dentro de la celebración. “Los Parachicos y las Chuntá tienen su día; por ello, desde hace años decidimos que el segundo día de enero se realizara este recorrido”, comparten algunas de las asistentes, quienes ven en esta actividad un espacio de reconocimiento y pertenencia.

Para muchas mujeres, la caminata es también una manda: una forma de agradecer, pedir o reafirmar su fe a los santos venerados durante la Fiesta Grande, como San Antonio Abad, el Señor de Esquipulas y San Sebastián. La religiosidad popular se entrelaza con la celebración cultural, dotando al recorrido de un significado espiritual profundo.

Además del vestido, las chiapanecas portan la tradicional jícara artesanal, conocida como jicalpestle, elaborada con laca y pintada a mano por artesanos de la región. Este elemento complementa la indumentaria y refuerza el vínculo con las prácticas artesanales de Chiapa de Corzo.

Así, el recorrido de las chiapanecas reafirma a la Fiesta Grande de Chiapa de Corzo como un espacio donde la comunidad vive y transmite su tradición con orgullo, devoción y sentido de pertenencia, manteniendo viva una herencia cultural que se renueva año con año.

FOTO: KARLA GÓMEZ

PIE DE FOTO: El recorrido de las chiapanecas reafirma a la Fiesta Grande de Chiapa de Corzo como un espacio donde la comunidad vive y transmite su tradición con orgullo.