Un artesano es alguien que transforma la materia con sus manos y su imaginación

KARLA GÓMEZ NOTICIAS

Un artesano es alguien que transforma la materia con sus manos y su imaginación, plasmando sentimientos y aprendizajes en cada pieza que crea. Este es el caso de Segundo Suárez Coutiño, destacado artesano de la laca, quien desde muy pequeño fue guiado por sus padres hacia el mundo de las artes y las tradiciones. Su trayectoria comenzó con talleres de modelado en barro y plastilina, pintura y alfarería tradicional, pero fue al acercarse al taller de laca, bajo la tutela de la maestra Martha Vargas, donde encontró su verdadera pasión.

“Trabajar la laca es algo sucio, deja la mano manchada, y eso me llamó la atención. Le pregunté a la maestra si podía ingresar al taller, y comenzó esta magia”, recuerda Segundo. La relación con la maestra fue fundamental: de los 15 a los 22 años, Segundo aprendió todos los secretos del oficio, desde la preparación del aje y el molido de la pintura hasta la composición de los tols y chinchines. “Fue una vivencia única. La maestra fue como una segunda mamá, y a través de ella aprendí la técnica, la disciplina y la humildad necesarias para ser un buen artesano”, comenta.

Segundo enfatiza la importancia de mantener viva la herencia cultural: “Cuando me hice independiente, la maestra me dijo que ya estaba preparado, pero me advirtió que debía hacer la laca y el decorado bien, porque si no, la que quedaría mal sería ella, por todo lo que me enseñó. El legado es preservar la técnica y transmitir lo que aprendimos, mantener viva nuestra identidad”. Para él, cada detalle cuenta: desde la forma de las flores hasta los colores utilizados. Las flores tradicionales, como amapolas, pensamientos, rosas, tulipanes y lirios, deben mantenerse fieles, evitando perder la identidad de la laca en decoraciones superficiales.

Para Segundo, cada pieza es más que un objeto: “Cuando alguien se lleva una artesanía, se lleva un pedazo de nuestra vida: nuestra alegría, tristeza, tiempo y dedicación. Si estoy enfermo o triste, se nota en los tonos que elijo; es inevitable que mis emociones se reflejen en la obra”. La recompensa, dice, llega en la reacción del público: “Cuando entregamos una pieza y recibimos un mensaje agradecido, saber que alguien disfruta nuestro trabajo es invaluable”.

Hoy, Segundo Suárez Coutiño continúa su labor con el mismo amor y respeto por la tradición que le enseñó la maestra Vargas, convirtiéndose en un guardián de la técnica de la laca y en un transmisor de la riqueza cultural que representa cada obra artesanal. Su trabajo no solo embellece, sino que conecta a quienes lo reciben con la vida y el corazón de un artesano mexicano.

FOTO: KARLA GÓMEZ

PIE DE FOTO: Su trabajo no solo embellece, sino que conecta a quienes lo reciben con la vida y el corazón de un artesano mexicano.