El libreto original, ambientado en un Pekín imaginario, narra la historia de una princesa implacable

STAFF NOTICIAS

“No me gusta la ópera y, en realidad, ni siquiera escucho música”, confiesa Ai Weiwei en los primeros minutos del documental que sigue su puesta en escena de Turandot de Giacomo Puccini en el Teatro de la Ópera de Roma. La declaración, lejos de alejar al espectador, lo introduce de lleno en un enigma que replica el núcleo de la obra: como los pretendientes de la princesa, el público debe descifrar por qué uno de los artistas y activistas más influyentes del arte contemporáneo decidió asumir semejante desafío.

Ai Weiwei contó con total libertad para reinterpretar la ópera. La única indicación de Carlo Fuortes, entonces director general del teatro, fue ofrecer una lectura contemporánea acorde con su trayectoria crítica frente al régimen chino. “Todo es arte; todo es política”, advierte el texto que abre el documental dirigido por Maxim Derevianko, ya presentado en festivales internacionales. Esta frase no sólo resume la postura vital del artista, sino que funciona como la clave de su aproximación a Turandot.

El libreto original, ambientado en un Pekín imaginario, narra la historia de una princesa implacable que impone tres acertijos a sus pretendientes para evitar el matrimonio; el fracaso se paga con la muerte. Sólo Calef, un príncipe persa exiliado, se atreve a intentarlo. Este personaje remite inevitablemente a la experiencia de Ai Weiwei como migrante y disidente, al tiempo que la puesta en escena subraya el autoritarismo contemporáneo mediante imágenes documentales, como el arresto del artista en el aeropuerto de Pekín en 2011. En el montaje, una gran pantalla proyecta además videos de migrantes intentando cruzar el mar hacia Europa, actualizando el drama operístico al contexto global.

El documental comienza con la llegada de Ai Weiwei a Roma en marzo de 2020, justo antes del estallido de la pandemia. Durante los primeros ensayos, cantantes, músicos, diseñadores y tramoyistas explican su vínculo con Turandot, mientras el artista observa con una curiosidad casi antropológica, sin imponer aún una visión clara. El proceso se ve abruptamente interrumpido por el Covid-19: el teatro cierra por primera vez en más de 140 años y la producción queda suspendida.

Esta pausa forzada permite que la película incorpore nuevas capas de sentido. Cuando los ensayos se reanudan, el tono se vuelve más militante y establece paralelismos entre la ópera y los populismos contemporáneos. La sustitución del director de orquesta Alejo Pérez por la directora ucraniana Oksana Dyka, en el contexto de la invasión rusa a Ucrania, añade un trasfondo político inesperado.

Estrenada finalmente en 2022, la Turandot de Ai Weiwei se revela como una advertencia poderosa. La música apoteósica de Puccini electriza al público y lo confronta con una pregunta urgente: ¿seremos capaces de mantenernos despiertos ante el avance del autoritarismo? Como Calef, el príncipe refugiado, la obra sugiere que aún es posible vencer, si nos atrevemos a enfrentar el enigma.

FOTO: CORTESÍA

PIE DE FOTO: Estrenada finalmente en 2022, la Turandot de Ai Weiwei se revela como una advertencia poderosa.