Fue anunciada como una obra que traería desarrollo
MARÍA MORENO CORRESPONSAL/NOTICIAS

La rehabilitación de la carretera Ocosingo–Toniná fue anunciada como una obra que traería desarrollo, conectividad y un nuevo impulso al turismo en la región. Para las comunidades y usuarios frecuentes de esta vía, representaba una esperanza largamente postergada. Hoy, esa esperanza se encuentra enterrada entre grava suelta, baches y un camino en franco deterioro.
La obra, de carácter estatal, fue asignada a un constructor que simplemente abandonó los trabajos. Lo que se presentó como rehabilitación terminó siendo una intervención superficial: camiones descargaron arena y grava, sin bases sólidas, sin compactación y sin un proyecto visible. Fue una acción que muchos describen como un intento de simular trabajo y taparle el ojo al macho.
Con el paso de las semanas y la llegada de las lluvias, la improvisación quedó al descubierto. La grava desapareció y los hoyos reaparecieron con mayor profundidad, haciendo más peligroso el tránsito diario. Automovilistas, motociclistas y transportistas circulan con temor, conscientes de que un descuido puede terminar en accidente.
Lo más grave no es solo el mal estado del camino, sino el abandono total del constructor, quien no regresó a concluir la obra ni a responder por el deterioro causado. Mientras se hablaba de una inversión millonaria, en la carretera no se ve reflejado ese recurso.
FOTO: MARÍA MORENO
PIE DE FOTO: Lo más grave no es solo el mal estado del camino, sino el abandono total del constructor, quien no regresó a concluir la obra.
